martes, 26 de agosto de 2008

DEL MIRAR A LOS HIJOS A LOS OJOS...




*Ilustración de Ray Respall Rojas. tgrafica@cubarte.cult.cu
(indicar "PARA RAY" en el asunto del correo)




Del mirar a los hijos a los ojos*


-Texto del año 2004-


A Charly Garcia



1.
El tuerto y los ciegos

Desnuda de frío
y hermosa como ayer
tan exacta como dos y dos son tres
Ella llego a mi
y apenas la pude ver
aprendí a disimular mi estupidez
Bienvenida Casandra
bienvenida al sol y mi niñez
sigue y sigue bailando alrededor
aunque siempre seamos pocos los que
aun te podamos ver
Les contaste un cuento
sabiéndolo contar
y creyeron que tu alma andaba mal
La mediocridad
para algunos es normal
la locura es poder ver mas allá
Baila y baila Casandra
digo bien bien bien la pude ver
No hablo yo
de fantasmas ni de Dios
solo te cuento las cosas que
se te suelen perder...


Hace unos días que ando por las calles tarareando bajito esta canción de Sui Generis, a la cual fragmento en pedazos de acuerdo a los caprichos del inconsciente, aunque la parte que más reitero es "la mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver más allá" . Como muchas cosas que me suceden no tengo demasiada claridad acerca del porque estos recuerdos afloran y se quedan en superficie durante días o semanas.

Ahora, empiezo a escribir desde ciertas seguridades básicas, como ser tener un plato de comida que no depende del favor de ningún político, tener una computadora con conexión a internet, el dinero necesario para poder comprar uno o dos diarios o en su defecto ir a leerlos a un café, el tiempo necesario para tomar apuntes...
y sobre todo la tranquilidad de no pertenecer ni haber pertenecido jamás a ninguna mafia (política o de cualquier otra denominación), por lo tanto carezco de información privilegiada sobre las actividades cotidianas de estos grupos. En suma puedo dormir sin amenazas, mis hijos no deben irse del país para prevenir represalias. Y por último -o desde el principio- no debo rendir cuentas de mis ideas ni de mis palabras escritas a nadie en especial.
(A fin de cuentas termino sintiéndome un ciudadano común, con algún grado de libertad y la posibilidad desde siempre de mirar a los ojos a mis hijos)
Puedo ver y describir lo que veo.




2. Fernando escapa hacía su personaje televisivo

De La Rua salió a pedir hospitalidad al mundo del espectáculo. Golpeó las puertas en el mundo Tinelli. Quiere volver a ser un personaje, jugar a ser el mismo su clon patético.
Claro, cualquier cosas es mejor para un político que la nada. O ser visto, desnudo y desprovisto de los ropajes del discurso como un pequeño, insignificante mercader de ilusiones, un negociante de prebendas, un corrupto..., tiene razón es preferible ir preso a quedar expuesto así a "este manoseo" como titula el reportaje Clarín.
¿Qué es un político desprovisto de discurso, de lugares de poder, de recursos legales o ilegales, de gente que quiera sostenerlo...? No lo se, pero supongo que una persona común, indefensa persona común que anda por la calle y puede sucederle cualquier imprevisto...

Siempre me pregunte entre la relación entre la busqueda del poder y la impunidad. Ó entre la relación poder - impunidad - ilegalismo. La política es sucia decía mi abuelita italiana con cara de asco como si le hablaran de tener sexo forzada, o de aspirar vapores de letrina.
Algo de eso debe haber, cuando hablamos de gente que vive de cierta habilidad por la manipulación, que ha hecho de su personaje público una forma de vida, y que se resiste a ver consecuencias de sus actos en las calles, en la gente....
Tiran la piedra y esconden la mano, alegan inocencia de chicos, una ingenuidad permanente del yo no fui. Ya había pasado con el 19 y 20 de diciembre del 2001. Cuando declaro, algo así como que se había enterado de la represión por televisión, como un ciudadano normal que después de firmar sus decretos se sentó tranquilo a mirar televisión lejos de cualquier responsabilidad por sus actos. Un personaje desdoblado que olvido la declaración del estado de sitio y su discurso por cadena nacional. Quizá las ironías de Tinelli además de ciertas se quedan cortas.
Y Fernando solo aspira a distraernos a todos un rato del problema central de las prácticas políticas y la corrupción. Quiere ser actor de sí mismo, representarse en una actuación de imbecilidad o buscar el oscuro refugio de la inimputabilidad.




3. El abismo de lo real.

Ud. llego a la final del programa de preguntas y respuestas, digamos el Odol Pregunta, con la conducción de Cacho Fontana, o una edición especial del imbatible de Susana. Y allí le hacen esa pregunta final, que es la pregunta del millón...

¿Cree que la compraventa de voluntades, de decisiones legislativas, de normativas del Estado, incluso de fallos judiciales es una práctica generalizada?

Y uno no puede responder con la formula común y corriente con la que se escribe en los diarios para protegerse de causas judiciales y persecuciones mafiosas.
(Presuntamente) si o no.

Tengo una creencia, creo que la respuesta verosímil es SI, no tengo más pruebas que las que me da el sentido común y años escuchando a la gente en la calle, incluso a algún señor que me dijo una vez: -Yo soy un prostituto de la política... voy con quien me da más, y todos los que vivimos de esto estamos en esa-
Habrán notado las coincidencias, entre ese anónimo puntero barrial y la lógica que Cantarero confesó a María Fernada Villosio, la periodista de La Nación que lo entrevistaba: "Chiquita, acá estamos todos en la misma..."
Supongo que es así, que ese es el desierto de lo real que no queremos ver, el desierto que dejo la política al declararse como una clase que trabaja para sí misma, para su propio bienestar y el de aquellos que están de algún modo cercanos, aliados con sus actores.
Es este Fernando que pide ser un personaje de televisión, es Cantarero y muchos más que trabajan para sí mismos y a la vez para el gran partido del orden conservador de la impunidad, de la duplicidad moral en las reglas de convivencia institucional.

Cacho, peinado con glostora lee la respuesta correcta:
¡Siiii,!! : La genérica y aceptada ideología democrática esta tramada y atravesada en sus prácticas por un gran mercado de compraventa. Y las decisiones de los sujetos están atravesadas por un registro complejo donde cuenta no solo su conciencia, sino también la percepción de no ser libres, sino rehenes de las redes de influencia en las cuales se encuentran.





4. Votarás en la oscuridad de lo real

"La misión y fin de la política es la libertad, si es verdad que la política es algo necesario para la subsistencia de la humanidad, entonces ha empezado de hecho a autoliquidarse.
¿Tiene, pues, la política algún sentido?"
Hannah Arendt.

Pienso en el amigo que dice que " si las elecciones sirvieran para algo hace rato que estarían prohibidas" y se queda en su casa a leer un buen libro de ficción, antes de convalidar con su presencia otra ficción. Yo voy, desilusionado, pero voy, aprovecho a llevar a mis chicos que son pequeños a compartir la experiencia del cuarto oscuro, si es hermoso intentar responder a sus preguntas, y sobre todo sentirse un ciudadano común con alguna culpa limitada a su voto.
Claro que me acuerdo, yo en 1999 vote por el dúo dinámico de Fernando y Chacho.
Ahora, nadie les dio a los políticos un cheque en blanco para disponer, hacer y deshacer de los bienes comunes administrados desde el Estado. ¿O si?



5. Almorzando con Mirtha

Mirta brinda con el presidente y su esposa, al fondo se ven las imágenes del Calafate, se cruzan elogios antes del brindis final. Kirchner dice que si hay alguien que defiende a Mirta es su madre María Juana. Mirta dice su nombre verdadero donde esta "Rosa" y esta "Juana" y el apellido es Martínez. Me preguntó como llego a ser este, un programa político y concurrido por políticos. En parte es entendible, a diario me cruzo con personas que no compran diarios, que no toleran la visión de los noticieros brutales de TV y que tratan de enterarse lo menos posible de lo que sucede en el país y el mundo. -No puedo con mis propias cuestiones, mucho menos puedo con la locura del mundo...- concluyen. A esas personas hay que sorprenderlas desde la mesa de Mirtha o el sillón de Susana. El otro día, vi un rato del almuerzo con Carrio, Terragno y Cafiero. Todos sabían del tema de las coimas, Terragno insistía en marcar que el había cuestionado un decreto que le asignaba fondos a la SIDE, Carrió explicaba que ella le había dicho a Chacho "Hay que ir por el Presidente, por que este ordeno las coimas"
Siempre quedaban silencios y rostros hablantes.

Ya empezaron los brindis, últimas sesiones y el receso de las fiestas, luego el descanso estival. La sociedad de los incluídos sigue su rumbo de consumos y rituales de pertenencia. Yo sigo caminando, no puedo detenerme, en esa esquina de Lomas a media cuadra del supermercado, un cartonero ha estacionado su carrito con cartones abajo de un Jacaranda, casi llegando al cordón de la acera. El hombre esta en cuclillas y come apurado de una bolsa de pan regalada. Me detengo antes de cruzar la calle y miro hacia adentro del carrito... entre los cartones hay una beba dormida, una morenita de menos de dos años, duerme desparramada entre cartones, sembrada de flores lilas del Jacaranda. Un moisés de la patria cartonera, me digo. Mientras una señora de aire satisfecho cruza la calle cargada de bolsas con alimentos para las fiestas. La señora se detiene a ver lo mismo que yo, es apenas un instante, como el que sucede por reflejo cuando alguien mira al cielo y unos cuantos lo imitan para ver que hay. Ve a la beba dormida adornada de lilas, a su padre comiendo pan de ayer, y me dice -Que hijo de puta, dirigiendo su mirada al cartonero, y se va sin esperar respuesta alguna, con sus bolsas, seguramente a su casa.

Camino, y sigo escribiendo el resto de la historia con mi mente: la señora llega a su casa, hace la comida a las apuradas por que ya llega el marido del comercio y los chicos no tienen escuela y quieren comer. Se sientan en la mesa que es frugal pero a la cual no le faltan proteínas ni frutas. Encienden el televisor, el equipo de futbol juvenil acaba de perder y quedar en el cuarto puesto.
Los chicos se van al patio o quizá hoy usen la pileta.
Ella prepara café para su esposo, que tiene que volver al negocio temprano.
Él, -Manuel, la llama para que vea el almuerzo de Mirta.
Ella va cariñosa y se sienta a su lado, es compartir un ratito con el humo de café y la tele.

-La señora cambio sus invitados a última hora.
Ella no puede creer lo que ven sus ojos, un muchacho pobre, un negrito como el que vio esta mañana y su beba están en la mesa.


6. El lugar del otro

Esto me paso hace unos días atrás, cuando caminaba sin atender la lluvia anunciada en los pronósticos, la calle estaba bastante desierta, en esa esquina el hombre y sus chicos revolvían las bolsas, el chiquito le dijo - e de fierro 'pa, y se lo acerco.
Juntaban en un pequeño carrito con ruedas de bicicleta y paredes de chapa acanalada, tenía un palo para tirarlo desde adelante con fuerza humana. Al rato se largo un tremendo chaparrón, camine un par de cuadras y me detuve en el refugio del colectivo donde igual me mojaba.
Y los vi cruzar la avenida. El hombre rengueaba, los dos chiquitos sacaban la cabeza de una bolsa negra de plástico, metidos adentro del carrito, el tiraba bajo una cortina de lluvia.
Me imagine que el camino a la casa o al depósito iba a ser largo. Leo la inscripción de su remera, a las espaldas del hombre que tira bajo la lluvia. "Just do it" decía.
Creo que tuve que sentir el frío de esa lluvia en mi cuerpo para entender apenas un poco al hombre. Y dedicar algún pensamiento de furia a todos aquellos que hacen de esa frase, del just do it un modo habitual de vida. Los políticos desde luego están incluidos.

Es esto, pedacitos escritos. Muy poco dentro de lo que hay por escribir. Pero, quizá lo más fuerte es eso, esa sensación de realidad "desnuda de frío", desprovista de ilusión. Apenas llovida o vestida de lilas Jacaranda, o rojos ceibo. Esa intolerable realidad en la que nunca puede caerse del todo.



*De Eduardo F. Coiro. inventivasocial@hotmail.com

martes, 19 de agosto de 2008

NO LE TEMO A LOS LOBOS...

El tren marcha lento con el balanceo de barco que hacen los vagones de trocha angosta. Acuna al viajante, uno se recuesta un poco, cierra los ojos y empieza a ver el sol entre copas altas dividiendo el mundo entre luz y sombra, entre el verde claro de savia atravesada por el sol, y el verde oscuro de las cortezas al sur que enmohecen sin poder elegir. Pasamos el arroyo Aguirre, y a unos cientos de metros antes de la ribera esta la estación del tren, el lugar es casi un paraíso, un refugio contra la ciudad que aquí parece una utopía lejana, ajena. Y creo sin equivocarme que hasta ahora no hemos visto nada parecido, es como un territorio nuevo, casi un cuaderno abierto para ser llenado de poesía. Salgo a caminar entre los árboles, intuyo la ribera en los claros del sol más al norte, son sin duda momentos que se viven intensamente, estar en un lugar desconocido, un bosque que desata fantasías ancestrales y núcleos sin tiempo que exigen que se desanude el relato.
Me acuerdo de la historia que contaba mi padre una y otra vez cuando tenía oportunidad, la historia del soldado que retornando al pueblo paso por el bosque de los lobos, descendía de la montaña después de salir de Padula, la noche lo sorprendió en la oscuridad del bosque y decidió quedarse. Sentado, fumando quizás, mientras veía consumirse las llamas de la pequeña fogata, había llovido y nada servia para mantener el fuego, supongo que utilizo incluso las últimas cartas de su amada para sostener esa llama, para estar despierto, lo cierto es que sus ojos se cerraron y allí lo encontraron -contaba mi padre- casi sentado y comido por lobos. Pienso entonces en las pesadillas que se encarnan en las márgenes con la naturaleza, las pesadillas que dicen de nuestro mundo más originario, me parece ver la imagen de mi padre emergiendo de la única pesadilla que le vi contar como una realidad. Ahí, esta cuando pastoreaba las ovejas sin compañía ni perros, al llegar al sendero que se estrecha de bosques y rocas los lobos atacan y se empiezan a devorarlas, el ve eso sin poder hacer nada, aferrado a un bastón largo, apenas cuidando su vida. Allí mismo se despierta y grita con tal fuerza que todos vamos a ver que le pasa.
Recuerdo esto y aflora un vértigo de imágenes que no se detienen con cada paso crujiente sobre hojas y ramitas secas, mientras el mundo sigue su curso, como esas aguas que bajan, ajenas a los destinos individuales. Me acerco a la ribera, pienso en el nombre que le han dado a este río: Río de la Matanza, creo ver a los españoles de Pedro de Mendoza del otro lado de la ribera, matando y arrojando a los indios a aguas cristalinas que se tiñen de rojo. año 1536. Nuevas Matanzas de Juan de Garay entre 1580 y 1583. Siguen las matanzas de ganado alzado o perros cimarrones en los aledaños. Pero el tiempo sigue su descenso, correntada sin dique, y estamos en la década de 1930 en las riberas hay arena y ahí gallegos y tanos van a pescar. Hacen campamentos y balnearios, hay camarones de agua dulce y hasta pueden pescarse anguilas. Y en ese espejo cristalino pueden verse las manchas de los cardúmenes que van y vienen.
Pero hay matanzas que no tienen representación posible, son derrotas al porvenir donde los resultados colectivos han perdido cualquier posibilidad de pensarse y cambiar. Abro los ojos, en este presente, un río lento, sin resonancias, río muerto en apariencias. Espejo negro, reversibilidad mortal del caminante que busque su imagen. Efectos de contaminación anónima, sin duda masiva, industrias, mataderos río arriba, gente arrojando bolsas de residuos a las aguas. Lodo sobre lodo quedan testimonios, del plan inconsciente sobre las márgenes, la pila, el pañal, la muñeca rota incrustada en el barro negro. Es este el río que perdió cualquier individualidad y bajo la presión de los acontecimientos se expande como en cada inundación, de agua, de horrores, de objetos útiles o inútiles casi iguales a los que el mercado produce y vende día tras día contra la penuria del sentido.

Agudizo la observación, hay burbujas en las aguas negras. Veo bien y descubro unos pequeños peces que se han adaptado al agua casi petróleo y salen a buscar cerca de la superficie el oxigeno. dejan globitos y bajan a la oscuridad sin después.
Vuelvo al bosque, a lo lejos se acerca el siguiente tren, el de las 18.30 hs. Lentamente el sol deja llamaradas amarillas en las copas altas de los pinos y jacarandaes, los gorriones festejan alborotando, y el alarido de los horneros corta cualquier pensamiento anterior. Apoyo la espalda en una araucaria con rostro al último resplandor que lentamente va dejando estelas de naranja a lila. Creo que voy a hacer un fueguito.

Como hubiera dicho mi padre, más allá de aquella historia del soldado:
-No le temo a los lobos, si a la gente.


-Texto del año 2003-

domingo, 17 de agosto de 2008

EL PODER ES UNA ENFERMEDAD...

1. ¿A quién le interesa la verdad?


Algo paso. Algo que me trajo a este presente una frase que muchos años atrás le escuche decir desde la radio a Carlos Rodari. “En Argentina, el poder es una enfermedad” me quedo grabada su voz de indignación, casi la misma que quisiera tener en este texto sin sonido.
Paso algo en la vida de una persona cercana a mi vida.


Una mujer que trabaja hace 19 años en su actividad.
Hace dos meses le ofrecieron participar en una lista opositora a la conducción oficial de su gremio.
La conducción actual lleva muchos años allí, 15, 18, 20, no importa en realidad el número justo.

Resulta que la mujer es escritora.
Uno que la conoce y la lee, sabe que tiene un talento natural para la escritura.
La publican en distintos medios, y lugares geográficamente distantes.
Esta vez la publicaron en el principal diario de su ciudad.
Y faltan pocos días para las elecciones en su gremio.
Alguien de la conducción de su gremio lee –quizá casualmente- el suplemento del diario, el nombre y apellido de la autora, el tema: situación de los inundados que llegan a un refugio improvisado en una escuela.
Entre los recien llegados esta la señora que trabaja limpiando en su casa. La señora se refugia con dos hijas y un nieto de 3 o 4 años. Al segundo día llega y cuenta lo que vivió.
La mujer escucha junto a su madre el relato.
Escucha y escribe. Escribe una entre varias crónicas.
Mientras tanto a la señora que trabaja en su casa y que es casi de la familia le ofrecen una casita en el fondo de su propia casa. La casita esta sin terminar pero puede ser un hogar de emergencia solo para ellos y mejora la situación que vivieron en esos primeros dos días en el centro de evacuados.

Ella siguió escribiendo.

De allí en adelante los hechos se desarrollaron como en una pesadilla, pero bien real y diurna.
Los señores atornillados a sus escritorios, sus cargos, sus previsibles negociados, comenzaron a hacer campaña eligiendo a la mujer –sin ninguna trayectoria en militancia política y gremial, con una impecable historia laboral-, como “eje de campaña”, si así puede decirse.

Un día la mujer se encuentra en su trabajo con volantes anónimos que la acusan de hacerse pasar por inundada para atacar a una institución o una barbaridad similar.
Le avisan que una declaración del gremio aun más agraviante, fue enviado por correo electrónico a todos establecimientos de la provincia donde trabajan colegas afiliados o no.
Se entera como al pasar, que el secretario del gremio llama una y otra vez al diario, hasta logra que lo atiendan los dueños. Se enoja, se queja, las palabras justan se pierden, pero el hecho se cuenta en corrillos.
Aparece publicada una carta de lectores de quienes se dan por ofendidos en base al contenido de esos panfletos anónimos.
Y también recibe en su domicilio una carta documento de la institución que funcionó como centro de evacuados en la que le piden que se retracte de vaya a saber que cosa.

De testigo conmovido que escribe.
De actor social que ofrece lugar en su casa, ropa y abrigo a una familia inundada.
Ella pasa a ser víctima de una infamia que nadie puede medir hoy en sus consecuencias.

Y estoy escribiendo con una indignación, con una rabia feroz.


Salgo a tomar un poco de fresco y me encuentro en la calle con un antiguo compañero de escuela. Hablamos de cada cual, del país, de pronto me escucho decirle: todo funciona con reglas que marginan a la buena gente de participar, que alejan a los honestos de tomar los problemas sociales en sus manos e intentar algo que se parezca a una solución. Y se que estoy pensando en esto.

Y uno que conoce un poco como son las cosas en este país, y la perspectiva con la que se suelen medir las cosas sabe que esto puede ser pensado como algo menor al lado de las barbaridades que ocurren.
Sabe también que estos canallas que se llaman a si mismos "dirigentes" ganaran previsiblemente “su” elección y preservaran su lugar de poder dando un nuevo ejemplo que confirme la “Ley de hierro de la oligarquía” enunciada hace casi un siglo por Robert Michels.

Imagino ahora a la mujer, y me parece verla preguntarse –casi en lágrimas- si a alguien le interesa la verdad.
A mi me interesa. Aunque no alcance para reparar tanto maltrato.


2.Candelas

Y es casi la noche cuando caminamos con mi compañera de la mano por la ciudad. Hemos sacado algunas fotos de gárgolas y fachadas antiguas. Vemos una luna creciente en una arcada alta de un edificio religioso que comunica al cielo como visión última.
A media cuadra nos encontramos con la plaza casi como un tropiezo, esta es la plaza adonde miran los edificios mas importantes de la esta provincia. El poder ejecutivo y judicial tienen sus casas diurnas allí.
En la plaza hay un pequeño grupo de personas reunido casi en círculo.
Nos acercamos con curiosidad. Hay un hombre de alrededor de 50 años alto y encanecido que lee con voz pausada y serena unas palabras, una periodista le acerca el micrófono y hay un camarógrafo con su equipo que se afirma en tres patas metálicas sobre las baldosas.
Varias personas llevan candelas caseritas en sus manos.
Puedo ver a dos ancianas con bandanas blancas cubriendo sus pelos blancos y grises. Un niño que juega, va y viene a la mano de una joven madre de vestido rojo. Luego habla una mujer, solo recuerdo la frase "nosotros sabemos la verdad".
Mientras seguimos nuestro camino, pienso en esa lucidez sin remedio que tienen las víctimas.
En ese duelo a cielo abierto que necesitan realizar cíclicamente mientras haya quien pueda contar los hechos y relatar lo trágico que el poder elude. Para el cual las heridas solo se sueldan con impunidad y olvido. Según parece, para el dolor que echó raíces nunca hay auspiciantes. Esos estan siempre en otro lado.
¿Adonde estan las miles de víctimas de lo que pasó? parece decirme ella con su mirada.
No importa digo. Nada del mundo les quita entidad a quienes no se rinden y salen a la calle para recordar a sus muertos y pedir por una improbable justicia.


TEXTOS DEL AÑO 2007.

jueves, 14 de agosto de 2008

QUE SE ABREN Y CIERRAN EN UN TEMBLOR...


Ella esta realmente cansada. Harta de miradas que en silencio dicen más que cualquier pregunta.
Desde que volvió de vacaciones con su celular nuevo, las chicas de la oficina no dejan de soltar sutiles ironías sobre ese aparato, el más liviano, compacto y costoso de la Argentina. Hoy se siente especialmente bonita y segura. Sabe que deberá cruzar y descruzar con cuidado las piernas pues su ajustada y corta minifalda es un señuelo infalible a la mirada de sus compañeros que buscan penetrarla, al menos con la mirada, hasta su ojo ciego apenas velado por su pequeña braga de encaje.
Suena el aparato, más bien vibra en su cadera y ella sabe que es él, deja caer el pelo, modula sus labios con dulzura, y solo él puede escucharla.
Dos compañeras desde el escritorio más cercano a la puerta de la oficina del Subsecretario de relaciones internacionales, disimulan con una sonrisa esa envidia que les despierta su cuerpo de miel, los fantasmas de sus amantes, su nuevo celular...
Pero este es el momento, los hombres de la oficina están en reunión, seguro una excusa para armar algún partido de futbol con los de comercio exterior.
Y ella esta segura que nunca le van a preguntar nada. Sobre todo Florencia y Lucia que no toleran a sus maridos, o Silvana que no consigue que un novio le dure más de un par de noches. Ellas están allí enfrente y le dicen de nuevo las mismas cosas, aluden a él, desde cada comentario, no toleran sus secretos.
Ella sabe que es el momento justo, lejos de las miradas intolerables de los varones, descruza sus piernas y las abre de par en par como para recibir en su vulva alguna caricia tibia del lánguido rayito de sol que ingresa por la ventana que mira a la calle Corrientes.
Coloca el celular bien pegado a sus labios velados en flores de encaje rosa, y comienza a abrirlo y cerrarlo con el movimiento acompasado de sus piernas que también se abren y cierran en un temblor sensual, disfrutando del juego.
Por un momento se olvida del asombro o las risas y festejos de sus compañeras, y siente
la voz de él -de su hombre- entrando por su camino de humedades, haciendo laberintos, uniendo al
instante vagina y oído, fusionando sentidos.
Ahora sabe, que al menos por un tiempo, dejaran de preocuparse sus compañeras por el costo de su aparato celular.




-Texto del año 2004-

miércoles, 13 de agosto de 2008

DE LOS ESCRITOS DE AIRE...




-Texto del año 2002-





Abro la carpeta del área de lengua, -mí hijo esta en 4º grado- y veo la nota escrita por su maestra en birome color verde:
" ¡debes escribir sobre el renglón, no en el aire!".
Observo, mudo y asombrado que las oraciones de mi hijo están escritas en un exacto punto intermedio entre el renglón superior y el inferior, suspendidas en un perfecto horizontal que yo a mis 44 años no podría sostener.
Sin duda ha de ser algo importante esta corrección, y seguramente ha de ser decisivo para el futuro poder escribir con las letras y las palabras bien asentadas en la línea inferior de cada renglón.


Me pregunto como será escribir en el aire, en lugares suspendidos, sin techo ni piso, abandonar las rugosidades, la dureza o porosidad de las superficies, la materialidad del papel en formato nº3, marca Rivadavia. Perder el contacto con todas las superficies al escribir, ni pies presionando las baldosas, ni cintura presionando el respaldo, ni mano apretando con la birome el papel y dejando una fuerza justa para que la tinta haga trazo. y haya allí una permanencia leíble, y puedan ponerse los acentos más tarde o mañana a la mañana.
Cierro los ojos, quiero volver a sentir al que soy, el que fui, al que siempre está y quiere sentir...
Imagino oraciones suspendidas, palabras poco tangibles como una voz que se pierde en su eco lejano e inasible.
Casi un sonido permanente de ruido de lluvia y torrentes de agua en las aceras, esos serian los sonidos intraducibles para esas letras perforadas en el aire, el lejano eco de otras lejanías, la imposibilidad para siempre de traducir del sonido a palabras del aire y de allí a la voz.
Como puede preocuparme una corrección normal, ingenua, casi incuestionable, quizá expresión inconsciente de un saber grafológico poco formalizado. Trato de escribir en el aire también yo, sé, que hay algo profundo que se abre paso desde esa frase en color verde.....
Hay que tener firmeza en la vida para no sentir la zozobra del vuelo en palabras, pienso entonces en Antoine de Saint-Exupéry escribiendo "Vuelo nocturno" después de cada aterrizaje en un renglón desolado, mientras trabaja en la Aeroposta Argentina entre 1929 y 1931, justo en esos años cuando el abuelo italiano de mi hijo empezaba la escuela y cursaba sus únicos tres grados de escuela, y ya sabiendo leer y escribir podía seguir trabajando y acompañando a su padre a pastorear ovejas y cabras por la montaña bien alto, estirando la mano con la gorra al ver una avioneta.
Siento una tristeza extraña, como la del Principito en la ajenidad de ese, su mundo que nunca entendere cabalmente.
Me parece que toda mi identidad esta atravesada por estas frases que se deslizan hacía abajo, vertiginosas, en la nieve blanca del cuaderno, apenas visibles como hilos de araña en los leves carriles como renglones.
Como no volver a sentirse a la luz de la infancia. Con amigos del alma como Clark yo soñaba mi vuelo en barriletes de papel de diario. Hoy me digo que quien pueda volar también puede escribir en trazos de nube, ver a través de las paredes, y cuestionar sin duda la opacidad necesaria de las cosas.
Empiezo a escribir en forma transversal, y los renglones son filosos truenos cortando las frases. "las palabras son barrotes" me dijo un viejo sabio de los de antes. De los habían aprendido viviendo, leyendo libros y sembrando por cada paso en la vida.


Nuevamente me siento como Superman. Saltando limitaciones humanas en líneas y delgadas paredes, abriendo boquetes con palabras, viendo más allá.
Es un juego de niños la regla secreta del vuelo que no podemos aceptar y dejamos reservada a la irrealidad de los sueños y las series.
Ahora bajo la vista hasta el horizonte, el cielo cerrado y gris es una pizarra adecuada, una bóveda curva de renglón sur a renglón norte, ambos están escritos en árboles teñidos de otoño, en siluetas de edificios, apenas breves acentos aparecen en la escritura de las chimeneas humeantes. Esta todo el cielo por escribirse: -Clark, acá estoy de nuevo, reconocés al Eduardito..?
Las palomas asustadas por el tren borran de alas una parte de mi nombre, no lo ven, pasan por adentro de mis letras, la "a" y la "o" no se conmueven por el paso en giros de la bandada, pero la "e" esta borrada.
La U es mi letra preferida, la estiro , es un renglón cielo invertido, un espacio cóncavo para jugar....
empiezo a rodar de punta a punta, -me río-, mi padre sonríe también mirando al cielo, veo el reflejo de su diente de oro brillando al sol y su mano en el aire saludando como aquella vez en su montaña saludando a esa avioneta que no era un pájaro enorme. En el aire, el tiempo esta cortado, mi madre me dice que no es bueno que este jugando en el cielo, adentro de esa letra, que si llueve voy a empaparme todo, como una esponja.
-Pero no de angustia -le grito fuerte para que me oiga.
Si, tenía 9 años como mi hijo y veía a Superman, y en el pizarrón de 4ºA muy alto y negro era un desafió escribir bien Kriptón o Kriptonita verde con tiza.
Pero el tiempo pasa entre renglón y renglón como un segundero infalible que baja paso a paso de escalera.
Quisiera entender ahora, porque cuando nació mi hijo abandone para siempre el uso de relojes pulsera. El tiempo correría , pero nunca más sostenido en mi muñeca. Habrá que medir su paso en blancas canas nevadas.
Me acuerdo ahora palabras de otro Maestro, Don Julio Cortázar, y me parece verlo escribiendo en un pizarrón: "El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa." Y también explicando a sus pequeños alumnos como escribir frases saltando a Rayuela entre renglón y renglón, viajando ida y vuelta de la tierra al cielo, obligando al lector a seguir en cada salto, sin caer al vacío.


Pero todo esto no lo sabe Luisa, la maestra de Franco y ahora que él empieza a descubrir sus habilidades sin ninguna enseñanza de mi parte, puedo, con la mirada que ve más allá y atraviesa los muros darme cuenta de lo peligroso que es escribir por los aires, lejos de la base segura de un renglón tras otro.

domingo, 10 de agosto de 2008

DE MIS PASOS DE NIEBLA...




*Foto de Judy Dater.


1.

-Texto de junio del 2004-


" yo tambien me fui con pasos de niebla "
Carlos María Dominguez


Aquí estamos en una mañana que parece ser una eternidad de niebla, las cosas no parecen verse más allá de unos pocos pasos cercanos y siento que seguiremos en la niebla aun bajo el celeste más cielo.
Un Premio Nobel de economía concluye despues de relatar a vuelo de pájaro el escenario económico mundial que "el panorama económico internacional de corto plazo parece un poco más alentador hoy que hace un año" y antes dice una frase indescifrable, casi esoterica: "el arte del buen criterio económico reside en estar atento a los males graves y remotos. El vicio del mal criterio económico consiste en actuar siempre como si los peores escenarios estuviesen a la vuelta de la esquina ". Claro, por eso Paul Samuelson o el Gran diario Argentino titulan "Pronósticos cada vez más optimistas".
Cierto, que el mundo es de los optimistas, de los que cuando unos ven una tragedia, otros ya estan armando un negocio para ganar con ella, claro es asi, la inmediatez que me suena hoy a estupidez, pero no importa, el capitalismo no tiene sentimientos y tampoco un rumbo, su lógica excedentaria, su pendularidad entre el derroche y la devastación, su ojo ciego e inconsciente a cualquier futuro "pensable". Nada puede ser cuestionado, menos con su regulación de cada crisis a traves de la globalización. "La OCDE subió su pronóstico para los Estados Unidos a un 4,7% de crecimiento para este año " puede, que a alguien le sirva ese dato.

Porque no le sacan la plata a los chorros? dice mi madre cuando escucha por televisión que la oferta para salir del default ha sido mejorada, o al menos el ministro de económia argentino, le envia un sumiso fax al F.M.I. con los nuevos terminos de oferta para Bonos. Cuanto sería la quita sobre el valor nominal al reconocerse los intereses desde la fecha de cese de pagos: 58 a 60%, bastante lejos del 75% sostenido por el gobierno de Kirchner, pero los mercados lo sabian, pues ya habian subido los bonos en las semanas previas, información privilegiada le dicen.
Bueno, más el ajuste por PBI, que hara más impagable esta nueva deuda aun con crecimientos muy bajos.

Y esto me lleva a pensar las lógicas de la clase política, la fundamental : la opacidad de las negociaciones, que un grupo reducido negocie con el poder ecónomico internacional, para el caso el F.M.I no es el único factor de presión, bajo un aparente secreto para el conjunto de interesados (el pueblo, los ciudadanos, sus representantes).
Insisto en una percepción, lo que para nosotros que leemos los diarios o escuchamos noticieros de radio, es una densa neblina, para el poder ecónomico es absoluta transparencia.
Interesa realmente el futuro?, supongo que no, por eso de que manera podemos titular de manera más favorable la nueva situación... "Quieren aplicar a la deuda un recorte de US$61.000 millones".

¿Hay alguna posibilidad de política económica propia además de los acuerdos con el Fondo, y los bonistas, hay alguna posible y real autonomía para decidir mejoras estructurales, más alla de esta simulación, de este acuerdo que solo sirve para sostener la especulación con los bonos a corto plazo?
No quiero desalentar ninguna ilusión ajena, pero, lejos de los prónosticos optimistas del capitalismo global, estos aumentos de cotización de los bonos de deuda argentina y este acuerdo en ciernes son una muy mala señal para la económia real de la gente, y para una sociedad que quiera pensarse como tal y no como un conjunto de nichos mortales de mercado.



2. El verdadero tren bala argentino*


-Texto del año 2006-



Estoy en el bar de Temperley. Muy cerca de la mesa de los viejos, infaltables comentaristas de las noticias del día a día. Los viejos son 5, ninguno tiene menos de 75 años. Por lo que me parece al menos 2 de ellos son ex-ferroviarios y ahora jubilados argentinos. El grito del viejo de gorra beige me sacudió de la modorra, me obligo a prestarles atención: "Ese es el verdadero tren bala argentino" lo dijo uno al que llaman "Polo", lo escuche con una carga de crueldad e ironía. Se refería obviamente a la noticia de la balacera sobre gente que robaba carbón de un tren de carga en Mendoza. Era el mismo viejo que un rato antes remato un comentario inaudible con "cómo los piqueteros que nunca trabajan" y del que algo más tarde pude recortar otra frase: "A esos hay que matarlos a todos".
El llegar a viejo, -me dije a mi mismo- no asegura sensibilidad social con débiles, pobres, o marginados de un sistema social que no deja de excluir como forma de generar nuevos o viejos ricos. En su gran mayoría ligados a la política y sus "negocios".

Luego se encaminaron al tren que se proyecta entre Rosario y Buenos Aires. Un viejo con anteojos de marco dorado, al que se le aprecian unos ojos muy claros y vivaces, detalla casi lo mismo que se puede leer en la nota del diario Clarín: "Habrá 6 servicios diarios a Rosario y 3 a Córdoba". La obra empieza en el 2007 y tienen 30 meses para hacerla. -Va a viajar a 260 Km. por hora -agrega Polo.
-Dios quiera que funcione. -dice otro que lleva un bastón de madera tallado en cuyo mango se ve una cabeza de cisne.
Allí interviene otro, un hombre alto y enérgico, que casi nunca participa de los debates pues esta ocupado en su tarea de levantar apuestas para la clandestina.
-Pero si antes ya había 6 servicios! Allí comienza un detalle que no puedo seguir del todo. En un momento habla del tren aguatero del Belgrano, Después de los 3 servicios a Córdoba. Estaba el "Serranoche, y el "Rápido del Sol" con combinación a Capilla del Monte.
Alguien interrumpe con el recuerdo de su viaje de luna de miel a Bariloche en un tren que tenia salón de estar, comedor, coche cine, pullman y camarotes.
"Y como vibraban los camarotes" dice guiñando un ojo y generando la risa fuerte del resto.

Unos minutos más tarde el tema del ferrocarril se diluye. Como en esos retrocesos ante la complejidad del mundo que opera como muralla amenazante. Cuando vuelvo a escucharlos con cierta atención están hablando de criar pejerreyes en piletones, "hasta los 800 gramos por lo menos" precisa el viejo Polo.

Decido pagar e irme. Del otro lado de la vía, en la salida de una escuela, me esperan mis hijos.
Me voy sin agradecer la inspiración que me han dado para seguir escribiendo sobre trenes y pobres que juntan carbón con las manos contra el frío del invierno. Me voy con el título que acaban de regalarme de un modo impensado: "El verdadero tren bala Argentino".

sábado, 9 de agosto de 2008

DE CASA AL TRABAJO Y DEL TRABAJO A CASA





El peronismo en pequeños gestos*


A Lidia Paz


Hoy es el cumpleaños de Lidia.
La llamo por teléfono. Este año si me acorde. Hablamos, y se remueven afectos.

Me cuenta que esta leyendo los escritos de José Pablo Feinmann sobre el peronismo que se publican los domingos en Página/12. Dice que ahora leyendo y recordando algunas imágenes de su infancia ha descubierto a los 64 años que se siente peronista.
Ella nació en el 44 cuando el peronismo se preparaba para bautizar sus pies en la fuente de la plaza.
Lidia me dice que estas lecturas le han devuelto algunas imágenes sobre su padre.
Como poder ver a su padre en la cocina escuchando en la radio, mientras en la radio estallan las bombas del junio de 1955 sobre la Plaza de Mayo.
Ella congela esa imagen, su padre, un hombre silencioso, llora en la mesa de la cocina al escuchar de los bombardeos. No recuerda que dice, la postal es sólo su rostro llorado y sus labios que se mueven.
El fue peón de campo, antes de ser obrero y poder casarse y tenerla a ella de hija. Un hombre humilde que hablaba casi para adentro.
Y ella tenia -sacando cuentas- 11 años cuando ve a su padre llorar y puede ver algo o intuye de su vida en esas gotas luminosas.
Lidia y yo hemos tenido padres laboriosos y callados, gente de pocas palabras, el otro extremo de los políticos que como dice la gente humilde: "hablan mucho".
Mientras le cuento de mi vida fragmentada y Lidia se rie de esta confesión: "durante el año lavo los platos en tres casas distintas", me surge de mi padre una fecha. El 21 de julio de 1952. Mi padre llega de Italia a la Argentina 5 días antes de la muerte de Eva. Mi padre jamás contó ni una palabra que lo relacionara con la vida política de la argentina. Nada, ni un pequeño gesto que dijera como le había pegado los acontecimientos de esta, su segunda tierra, en la que trabajó, crió a sus hijos y murió. Hasta que muchos años después un día me encontré en el lavadero de casa con una hoja de diario con un retrato de Eva a página completa colgado de un clavo, que como muchas cosas de la casa era producto de su trabajo.
Ese fue el único gesto ¿político? que le conocí a mi padre durante su vida digna de la expresión peronista "de casa al trabajo y del trabajo a casa".

Creo que en algún lugar, casualidades o no, estamos hermanados con Lidia. No importa. No puedo escribirlo. Pero ella hace muchos años lo pudo decir mientras caminábamos a la salida del trabajo.
Me dijo que yo era como el hermano que no había tenido.
Pasaron muchos años de esa frase. La guarde. Al menos para escribirla este día, un día de pequeños gestos y algunos pedacitos de memoria.

PERDIDO EN UN TUNEL DEL TIEMPO...

A HORACIO GONZÁLEZ



-Texto del año 2002-




Siempre que tomo el ferrocarril Belgrano Sur en la estación Buenos aires me acuerdo del viaje que hice aquella tarde de 1989, cuando todavía estaba cursando la carrera de Sociología. Me debe haber impactado mucho ese viaje pues guarde el boleto de cartón bicolor -ida blanco y vuelta naranja- que vendían en las boleterías de aquella época cuando los trenes eran de una empresa nacional y el ferrocarril perdía solo un millón de dólares por día como aseguraba Bernardo, muy temprano, desde su programa de radio "despertando adormecido", cuando el sol apenas corría de luz al lucero y muchos maquinistas y operarios ferroviarios del Belgrano, entraban a trabajar en la estación Tapiales, donde están sus depósitos de locomotoras y talleres. Carlos Saúl, había ganado las elecciones hace un mes y conspiraba para tener el poder anticipado, para no esperar hasta el 10 de diciembre, y empezar a "unir las dos Argentinas" ya mismo. Bueno, pero esa es otra historia, padecida por todos.

En ese cuatrimestre cursaba Pensamiento Social Latinoamericano, y la daba Horacio González. Esa tarde fría y gris, nos convoco al numeroso curso a la terminal de la estación Buenos Aires, para tener una clase de cierre en el viaje en tren hasta la estación Tapiales. No me avergüenzo en decir que recuerdo poco y nada de la clase ni del viaje, salvo dos cosas: el respetuoso silencio con el que los trabajadores que retornaban a sus hogares se sumaban a escuchar la clase, y la imagen de Horacio, con su mechón de pelo caído a lo Arlt sobre la cara diciendo que con el gobierno de Menem llegaba el "fin de la patria ferroviaria". El futuro estaba lejos. Yo no consideré esa experiencia como una profunda experiencia pedagógica para mi carrera. Y muy lejos también estaba de verme reconstruir recuerdos.

Una gran nebulosa rodea todo lo que tenga que ver con esa época, ¿Qué pensaba? ¿Como sentía las cosas cuando estaba por cumplir 31 años, vivía con padres bastante saludables y tenía trabajo de asistente social en dos escuelas?. No lo sé. No puedo entender bien mi sentir de esa época.

Recuerdo, eso sí, que Horacio hablo de los trabajos que había recibido sin nombrar a los autores, el mío era un collage de imágenes que había recortado en revistas, a las cuales les había agregado algunas citas de autores, seguramente deformadas, habiendo entendido, el "malentendido creativo" que subyace a toda comunicación y desde luego a la literatura. Pero creo, y estoy casi seguro de esto, que estaba a años luz de entender que la "sociedad es como el aire", y que muchas cosas solo pueden percibirse en ausencia. La ausencia que es una realidad material, ó como gustaba decir Macedonio "casi como un pozo en el pasto".

Pero en ese año, teníamos 40.000 Km. de vías, había más ferroviarios que botelleros y cartoneros.

Y aunque el futuro estuviera expropiado de antemano, era un umbral impensable. Como ver desde un hoy cada paso que damos en la pura obstinación de vivir entre lo imprevisible y lo irreversible.

Hace unos años, quede varado en la estación de Tapiales por un desencuentro. y me encontré al frente del bar donde habíamos estado aquella vez sentados todo un curso y sus profesores tomando caña o café. El lugar se llamaba El Nogal, sin duda nombrado así por la calle los Nogales donde hace esquina, esta cerrado según parece hace muchos años, algunos pastos suben por los techos, creo que nunca antes había tenido una imagen que reuniera en pequeña geografía las tristezas del paso del tiempo, hacía un par de meses que se había muerto mi viejo, en un 12 de julio muy frío y luminoso, y yo estaba allí, 12 años después frente a ese bar cerrado, esperando a una persona que no vendría a buscarme. Llevaba el título de sociólogo enrollado en el porta láminas, y vagaba de pura ansiedad por la estación de trenes.

Pude ver por un descampado una locomotora negra de esas que andaban originales a vapor y otra diesel casi un esqueleto vacío, pegaditas como para que no haya mucho trabajo para levantarlas como chatarra. Más al oeste se ven dos vagones de maderita abandonados allí, la mayoría eran -y creo que lo son hoy mismo- usados como una vivienda mísera. En ese andén, percibí nuevamente el vértigo que siento ante cada túnel del tiempo que se abre en mis pasos de cada día, y volví en ráfagas a aquella tarde de 1989, cuando sobre una mesa de bar que bailoteaba por desniveles del piso, Horacio me firmo la libreta universitaria y nos cruzamos una eterna sonrisa.

viernes, 8 de agosto de 2008

EN LOS ZAPATOS DEL TANITO...

-Texto del año 2003-



Es sábado, nuevo intento para salir a trabajar con las encuestas, ya llevo 4 días de postergaciones y excusas. Al fin, luego de ver el cielo limpio, ni una nube contra el último amanecer de invierno; decido que voy a ir en Tren a ese pueblo bastante lejano, a 40 minutos de tren. Salgo, grandes dudas acerca de llevar o no campera, la llevo. La boletería esta desierta, 6 personas y pido el boleto de ida y vuelta, casi seguro de querer retornar a casa una vez más.
Al costado derecho, entre el vidrio y la manpostería veo una mamadera a medio tomar....
Muchas cosas e imágenes se disparan en mi mente, desde esa visión de una tetina apuntando al labio del cielo. Me doy cuenta, que es del nene más pequeño de una señora que habitualmente pide monedas al costado de la boletería. La observo, en realidad es una chica muy joven y es el tercer o cuarto niño que cría allí, al costado de la boletería, ahora está cerca del puesto que vende factura, el vendedor le da un vigilante con crema pastelera a la nena y una bola de fraile rellena con dulce de leche al nene. El más grande no llega a 6 años. Se acuerda de su trabajo, cuando me estoy yendo: -don, me da 10 centavos para la leche. se los doy, y hecho una última mirada a su madre que lo observa a unos metros. Tiene una expresión congelada de criatura, casi la expresión de sus hijos, se nota que la vida solo la ha dejado crecer hacia afuera. Los ojitos son pequeños, hundidos como los de una muñeca, pero no celestes, sino renegridos.
Me voy, el tren sale por el anden 5, reconozco que esa imagen de la mamadera y los niños me ha atravesado. Subo las escaleras escuchando en mi cabeza algunas estrofas de Sui Generis, algo deformadas en mi memoria: yo crecí con sonrisas de casa / cielos claros y verde jardín / y que estoy haciendo / aca en esta calle con hambre / cuantas veces tendré que morir para ser siempre yo....
Y no ese que duerme tranquilo/ despues de ...asesinar sin saber / y rie en su casa / con el cuerpo libre de muerte / solo con ... su propia muerte / pequeña y trivial.....
No me cuestiono el porque, pero estas estrofas me acompañan casi todo el viaje, más aun cuando los ranchos de cuatro chapas y menos de 2 metros de altura -casi cuchas-, alternan en los costados de la vía con otras casas pobres armadas con materiales o casillas reutilizadas. He visto crecer estos barrios de la nada, 20 años atras eran descampados donde pastaban algunos caballos. Ahora son enormes hacentamientos, donde tener un caballo y un carro es todo un privilegio. Los arroyos, uno tras otro cortando la vía. La pobreza más desesperante esta en sus márgenes. Un niño pequeño, como el de la boletería, quema unos desechos casi al borde del terraplen. En aquella casilla, el muchacho agita su beba para que salude al tren. Mucha vida que no retrocede y pide algún futuro digno.
El tren se detiene en una estación, estoy tan obnubilado por las imágenes pasadas que no me interesa ver como se llama. Bajan y suben, mucha gente humilde con varios chicos pueblan el vagón. Parece que no tiene señal de paso, la gente se impacienta. Afuera , en una plaza lindante, un pastor se hace oir muy lejos con su parlante a todo volumen "... hoy ha llegado la salvación a esta casa.." Lee unas estrofas, Saqueo se sube al árbol para ver a Jesus en Jerico, y este le dice que baje. Arrancamos, se pierden algunos relatos posibles, se anuncian otros. Los pasillos del tren son un gran mercado: aspirinas, garrapiñadas, encendedores, la señora que ofrece sanguches de milanesa y patty. Un vendedor de chipa que lleva la canasta sobre su cabeza y no golpea a nadie en el camino, me maravilla su equilibrio. Ahora entra un vendedor experimentado: ofrece una lapicera "bonita, con marca y calidad. Italiana de Roma... con clip sujetador elegante y dorado. Trazo 0.7, el más buscado. Medio giro para cerrar o escribir, se siente placer de escribir con esta lapicera. tanque fácil de conseguir, modelo tal... y todo esto por uuun pesoooo¡ , oyo bien señora: uun peesooo. Le compro, quiero que me engañen una vez más, nunca compre nada que sirva para escribir en los trenes.
Casi me paso de estación.... y bajo con el tren arrancando con pereza. Este es el pueblo y tengo que ir hasta la plaza principal, camino mirando mis zapatos gastados, las puntas descosidas, me doy cuenta que hoy camino con emociones y recuerdos muy mezclados. Siento que muchas cosas pugnan por salir en este andar. Hoy hay aquí un evento por la llegada de la primavera, más tarde musica, ahora feria artesanal y una exposición de instalaciones de la escuela municipal de arte. Empiezo a circular, veo muchas imagenes comunes, algunas con algo de ingenio: una tabla suspendida del pino, con cuchillos de diente clavados, su perimetro esta alambrado con púas, un título: el dolor. Mensajes en los objetos e imágenes, todo un tema que me conmueve desde antes. Me llaman la atención las huellas recortadas en papel de diario, clavadas en el pasto, me obligan a seguirlas por toda la plaza y sus objetos, vuelvo a mirar mis zapatos rotos con cierta inquietud, no alcanzo a comprender por que estoy ahí, a un par de cuadras de mi lugar físico de trabajo, siguiendo huellas de papel en el pasto, y además.... mirando con extrañeza a mis propios zapatos gastados, esos que me acompañan hace más de una decada.
Me siento a mirar la copa de los arboles, el cielo se ve manchado por las pequeñas hojas que brotan de primavera. Me doy cuenta del paso feroz de las estaciones, un abrir y cerrar de ojos, y pase de escribir despues de escuchar el crujir de las hojas secas, a la quietud de esos platanos renacidos, en un pueblo desconocido. El sol estaba velado por nubes tenues, pienso en esas aberturas breves de la conciencia, esos momentos de lucidez que abren y cierran cosas en la velocidad del rayo. Trate de asociar una vez más, el viaje en tren, el nombre de la estación, la impresión de ver mis pasos con esos, mis zapatos rotos para todo terreno. Que me decian?, por que estaba allí detenido, casi fuera de las coordenadas de tiempo y tarea objetiva a cumplir. Segui las huellas de papel en el pasto, terminaban en un frondoso pino, tan alto que ocultaba la cupula de la iglesia al otro lado de la plaza. Debajo habia un cuerpo, sentado, un sombrero de ala ancha tapando cualquier inquietud por el rostro. Un portaretrato con foto de familia en las manos, era un muñeco, quizá relleno de pedazos de telas, o rezagos de cualquier material. Representaba a un desaparecido, uno por muchos era la idea.
Volví a pensar, el porque de mi mirada insistente a mis zapatos, el nombre de la estación....
hasta que, logre atrapar la imagen, el lugar, la persona. Estaba en el pueblo del tano, el responsable que guiaba al grupo de pibes de escuela secundaria. Era el año 1975. Es esa imagen de sus zapatos gastados, bajando del tren que lo traía de su pueblo. El tano venía de trabajar en la fábrica, cansado, con su único par de zapatos conocido, descosidos como los mios actuales. Me acorde de muchas cosas en pocos segundos. La desesperación del gnomo -que había salido entero del chupadero- por ubicar a los padres italianos del tanito y decirles que él seguía adentro. Recuerdo como si fuera ahora, cuando me conto que caminaba a ciegas preguntando por una familia sin tener datos, ni siquiera el nombre real del tano.
No los encontro. Volví a mirar el muñeco sin nombre, ese homenaje genérico. Sentí, que estaba en los zapatos del tanito. Y que hoy, en ese, su pueblo. Sólo podía quedarme para escribir unas líneas.

jueves, 7 de agosto de 2008

DESDE EL ZEPPELÍN





-Texto del año 2003-


1.

Pienso en promesas incumplidas. Ahí están las palabras incrustadas en el alma, hundidas en el muro, llevadas para siempre adentro. Las promesas imposibles de cumplir, deuda eterna con quien ya no esta. Y, las otras que abren futuro como los cielos libres y un batido alto de alas. Remontamos un barrilete en el polideportivo de la escuela de Franco, es una tarde fría y oscura, gélida, nuestro barrilete hace papelones, sube breve y se desmorona, ninguna teoría logra que permanezca en los aires. Hemos llevado varios modelos, ninguno funciona, lo siento como una derrota, o quizá como un anticipo de otras derrotas que la vida le inflige a la ilusión. A los chicos no les importa, corren, se cuelgan del hilo del que si sobrevive al viento huracanado, comparten, festejan las caídas de los barriletes. No funcionan los tiros, la cola de tela es muy pesada, el último cae. Invierno terrible aquel, con malas noticias sobre la salud del Nono.
Mi hijo observa, no le importa mi frustración de fabricante de cometas y así, sin aviso, me pregunta: - me vas a llevar a conocer el pueblo del Nono?
El pueblo del Nono esta en Italia, y se llama Paterno Di Lucania, para ser más precisos. Lo abrazo fuerte y él escucha bien mi respuesta: -si hijo, te voy a llevar...


2.

Silvano D'Orba. El tío abuelo Pascual, se siente muy viejo y sin descendencia, decide dejar instrucciones para el después de su muerte. Piensa en su hermana mayor ya fallecida, con dos hijos y dos nietos, En su hermano menor, Juan, tres hijos profesionales, nietos y bisnietos. Pascual ordena en su testamento que mientras esa casa exista este disponible una habitación lista para recibir a los descendientes de sus hermanos que lleguen desde la Argentina. El los espera, ahora o en un futuro indefinido, confía, quiere que ninguna puerta se cierre después de su partida.


3.

Silvana escribe las cartas de su madre a su tío en la Argentina, cuando él partió ella no había nacido, solo quedan las fotos, algunas anécdotas, el relato de su madre y de la abuela sobre la partida: primero llegar con ese enorme bolso hasta la estación de trenes de Marsiconuovo, La letorina va repleta y muchos también van a Napoli para embarcarse a América. Muchos chistes y risas cubren las sensaciones de dolor que no tienen cabida. No es la primera generación que viaja a la Argentina, la tía abuela con su familia ya están allí desde 1927, cuando el tío cumplió 4 años y crecía fuerte tomando leche de cabras y comiendo sopressatta. Escribió una nueva carta, y sale a ver el cielo, sueña el avión que nunca partirá.
Pero ella escribe sin parar, una carta por cada peca de su rostro pelirrojo, no solo a la Argentina, el leer y escribir en varios idiomas la hace sentir ciudadana de un mundo más cercano, con amigos que escriben en francés, inglés, portugués, y hasta en chino, el último de los idiomas que aprendió a traducir.
Sueña abrazos de primera vez, reencuentros esperados en cada carta de promesas abiertas. Llegará ese día..?


4.

Mario ya compro los pasajes en avión, el se siente italiano como sus padres, quiere vivir de la escritura, trabajar de corrector o de guionista en la industria del cine. Su amigo Manuel ya partió hace un par de años a probar suerte en Italia con una beca. Todavía están frescos los años en que se escapaban de la escuela secundaria para ir al cine a deslumbrarse de Hollywood. Manuel le dice en la penumbra del cine, que pegara palabra tras palabra como en los hilos de araña hasta llegar a escritor respetado. En la pantalla ella espera del otro lado de sus ojos. Rita Hayworth, es la araña que espera del otro lado de su mirada trampa. Mario y Manuel, sienten lo mismo: los halagos comunes de las parejas son cadenas que atan para no dejar crecer.
Unos días antes de partir, llega la sobrina de Manuela para almorzar. Es un jueves, el día de la semana que esta destinado a almorzar con visitas, ella se sienta en el mismo lugar donde se sentó Manuel muchas veces antes, esta embarazada y pasea su dicha por la casa de las tías. De golpe, se hizo un silencio largo, de esos que piden respuesta. Mario, la miro, le dijo que tendría un hijo varón. -Ya lo veré a la vuelta de Roma.


5.

A quienes llevo a viajar, por mis viajes en la vida. Quien de ellos quiere despertar de su letargo, invitarme a volar de palabras, a que destino real llevarlos a todos. Azar de azares. Podré ir al pueblo de mi padre con mi hijo crecido algún día?.
Cuantos destinos hay, en las promesas implícitas del pasado, en los aires que se viajan como una boca del infinito, ni mar ni cielo, a la altura justa de los ideales que no pueden descender.



6.

1928, mi madre esta en la panza, casi a punto de nacer. La abuela no sabe leer y escucha asombrada las noticias que le lee en voz alta su hermano Joany sobre la partida del Graf Zeppelin. Se sostiene la panza sentada debajo de la parra en Turdera. Hay detalles: tiene 235 metros de largo y una capacidad de 105 millones de litros. Al futuro le resta escribir mucho todavía: dará la vuelta al mundo con escalas en Tokio, Los Angeles y Lakehurst, Nueva Jersey. Cruzará el océano Atlántico hacia América del Norte o del sur 139 veces, volará 1.600.000 Km. en sus 9 años de funcionamiento.
Pero, cuando el Graf llego a Buenos Aires, en 1934, la pequeña ya quería partir con su propio bolsito al hombro, quizá a buscar a su padre Fernando que se "había ido con otra", ya se había ganado varios apodos: Shirley, por los rulos, y el que le quedaría durante muchos años: La Nena.


7.

El gorrión picotea rápido el pedazo de tostada del otro lado del vidrio, mientras acá adentro observo al gato durmiendo sobre la colcha de mi cama y pienso en esos artefactos más livianos que el aire, en los cuales vamos a viajar sin alas, más alto que las aves migratorias. Salgo a recorrer las cosas y los recuerdos, apenas un inventario de las cosas que desatan recuerdos que merecen ser escritos: está el zeppelín de mi hijo, mi viejo lo trajo de la fábrica Láctea donde se jubilo después de 25 años. Fue a ver a sus antiguos compañeros, quedaban muy pocos, la mayoría ya jubilados. El delegado, sigue allí, no lo pueden echar por los fueros gremiales. Le regalaron el zeppelín, es para el nene me dice, también una canasta con productos de la marca. Esta casi desinflado, el nene lo uso mucho en la bañera, para el era una ballena que lo llevaba a navegar, lejos, muy lejos....


8.

Es cierto¡¡¡¡, si lo observo con ojos de niño, por que no puede ser una ballena?, solo dibujarle la boca y los ojos de profunda sabiduría. Hasta tiene las aletas. En realidad es la versión pequeña de un zeppelín publicitario que atravesó los aires, se notan los colores y la marca "La Serenísima. La verdad Láctea" a lo largo del dirigible y abajo en la góndola, donde viajan tripulación y pasajeros. Vuelvo a mirar y se me ocurre que tengo el nombre justo para bautizar a nuestro primer zeppelín, se llamará: Moby.
Será Moby por la ballena del capitán Ahab, por su obstinación, por su secreta firmeza en seguir.


9.

Veo las nubes altas del atardecer con cierta ansiedad, veo formas de los zeppelines en esas nubes lejanas. Pienso desde ya, en esa aventura de descubrirnos en viaje, de aprender a vernos adentro, viendo alto, con cierta distancia las cosas, la geografía social. . En aquella nube puedo ver a Julie Andrews. Su belleza eterna de Mary Poppins, con su paraguas todavía cerrado, bien clavado en el suelo nube, esperando con su mejor sonrisa, mientras imagino soñados y míticos reencuentros en el aire.



*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com

EL MAGO DE OZ.



-Texto de agosto del 2004-


"Sigue el camino de baldosas amarillas", le aconseja el Hada Buena a Dorothy.


Estamos sentados, mi hijo y yo, en el sillón del departamento donde viven mis hijos con su madre. Con un silencio de media tarde vemos "El Mago de Oz" la película de Víctor Fleming filmada en 1939, cuando Judy Garland tenía 17 años.
Mi hijo que tiene 10 años esta en reposo por faringitis y yo lo acompaño desde la mañana, siempre que aparece el tema de salud aparece una angustia antigua, repetida en su lenta llegada como esta tormenta sobre el cielo del Gran Buenos Aires, que se oscurece como el cielo - fondo de la granja de Kansas. Afuera hay 20 grados y para mañana se anuncia lluvia y baja temperatura.


*

Jueves a la mañana, breve discusión telefónica con la madre del niño, va a llevarlo igualmente a la escuela con frío y periodo de reposo a cuestas, le digo -inútilmente- que el sentido común aconseja resguardar al chico en su casa y que puedo volver a quedarme con él. No hace falta, además a la salida van a un cumpleaños, el mismo que ayer en persona aconseje que no vaya.

Mi madre, que esta en todo o en casi todo, grita desde la cocina: ¡Esa mujer no tiene cabeza!, y yo no se cómo decirle quédate tranquila es así y no tiene remedio.
Por las dudas ella me aclara que "no es por venganza", y que " yo no voy a poner a los chicos en el medio", me quedo entonces tranquilo y confiado en que cada descriterio no lo hace desde algún odio antiguo e inexplicable. Trato de superar el impulso por preguntar por la ironía o las paradojas que surgen de cada conducta, aunque no dejo de decirle: -el por que haces o dejas de hacer cada cosa es un tema insondable para mí, nunca lo entendí. Cosas de gente que fueron desconocidos desde siempre y ahora tienen que acordar algún criterio con dos niños pequeños "en el medio".


*

Esto no es Kansas? se pregunta Dorothy, después ver pasar imágenes reales en el torbellino. y aterrizar con su casa matando a la bruja del este. Lo lindo de los mitos y de las hadas es que no pueden ser trasladados a ningún lugar real ni presente ni pasado, seria injusto, cualquier cosa siniestra que se filtre en un cuento de hadas no debe tener parecido con ningún país del nunca jamás.
Nada de festejar, pequeñilandia no es un país de siempre-infancia. No Argentina-país-jardín de infantes.
El inconsciente no tenía muchas de esas realidades presentes y pasadas para filtrar en un relato, Lyman Frank Baum, el hijo de un magnate petrolero, escribió el libro en el año 1900, todavía las casas llevadas por los huracanes no eran bombas, ni la primera ni la segunda guerra mundial estaban sembrando muerte.
El Certificate of Death que festejan los pequeños no anuncia sombras y explosiones nucleares. Ninguna tragedia pasada o futura puede inferirse. La gente no moría quemada adentro de los shoppings consumida literalmente en el fuego de las mercancías.

Judy no se pregunta por que puede calzarse los zapatos de la bruja, son las peripecias del irse, la moraleja de salir a ver el mundo y sus peligros, y encima tener que calzar los zapatos del otro.
Y ni siquiera la infancia es un lugar donde no pueda ocurrirme nada malo. Y ella sigue por el aire, o por las baldosas amarillas de sueño / agitando vacíos / entre almas y cosas / con ojos de aire y cielo.


*

Fue un domingo cercano, mi hija tiene 5 años, por la ventana ingresa un rayito de sol dejando ver un Krill del aire flotando en el vacío que no es tal, y asi del silencio me pregunta:

-¿Cuando uno se muere no puede jugar?

Por un cielo
de luces
sueños
barcos
zeppelines
navegan.

Se va la infancia
tirada de cuerdas
invisibles.

títere quieto
barrilete sin viento

afuera un leve cielo
oscurece a pinceladas
figuras o hadas
de rojo a lilas.

un niño escapa
sin irse, en nubes.


*

Allí esta Judy Garland, o la nacida con el nombre de Frances Gumm el 10 de junio de 1922, en la esquina donde las baldosas amarillas se abren en dos senderos, quizá caminos irreversibles que se abren para siempre como en la vida. Hasta aquí duro el consejo pensé. Pero la naturaleza en los cuentos es sabia y hasta los espantapájaros hablan y dicen cosas interesantes, como las que dicen quienes estan acostumbrados a cargar con su propia Nación en un relato o en una bolsa muda de linyeras:
"Acaso muchas personas sin cerebro no hablan día y noche?". Él dice soy un fracasado por que no tengo cerebro. Lejos esta de imaginar el Espantapájaros sin cerebro una cultura de televidente, o aquí cerquita en la noche Argentina donde los cerebros han partido a un extraño limbo y sus cuerpos quedaron sentados en las camas de novela en novela hasta dormirse con el televisor encendido.
No necesito alimento, -dice, y como no puedo pensar no querré mandar.

No le creo, con el mismo razonamiento paradojal con el que deslumbro un momento antes, el Espantapájaros podría decir: "muchas personas que no pueden pensar si aprenden a mandar"
ya caeréis en mi poder anuncia la bruja del oeste para confirmar que ella vale sólo por su escena.
¿Por qué las brujas siempre se derriten en los cuentos pregunta Franco? No se -le digo, aunque más tarde pienso que sólo existen por sus efectos , por las consecuencias que generan en los demás, no existen por sí mismas, como la histeria que busca percha ajena para colgar el cuerpo o la ilusión, nada de vivir por sí mismas, esa es la naturaleza de las brujas me respondo tardíamente.


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Desfilan los soldaditos de Pequeñilandia, creen en las brujas de Este a Oeste. Todavía le otorgan algún valor al mago de Oz, aunque asuste con los mismos miedos desoídos tres años atrás. -Antes aun- de que aviones no casas voladoras derrumbaron algún símbolo para que desde la aldea global lo vean por TV.
El amo asusta o pide por brujas o hechizos, o un atentado fortuito que cambie las elecciones.
Menos mal que unos muchachos ( salidos de una mezquita seguramente ) salieron de compras por negocios de armas tan bien surtidos buscando un lanzamisiles, y el FBI los arrestó.


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Ella canta Last way (...) some way on the rainbow antes de la tormenta y de conocer al profesor Maravilla no puede ver en la bola de cristal que viajara en el aire de un tifón , o después del golpe por los sueños que abren el museo del ayer y dejan ver sin ver la mañana siguiente. Cierto que el mundo no es Kansas ni Texas. Ella todavía hace equilibrio como en una tensa cuerda sin llanto, y no termina de caer en el chiquero.


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"No tengo cerebro"
"No tengo corazón"
"No tengo valor"

Paradojas, el gran mensaje del mago de Oz, es el pensamiento paradojal: buscar lo que de algún modo ya se tiene y no se puede reconocer por sí mismo.
"Los niños son fuertes porque sobreviven a sus padres" me dijo años atrás el psicólogo y ahora trato de darle la razón, cuando la cercanía del "día del niño" me deja ver el desamparo de los crecidos en edad, la gente grande que nunca salió de allí y sale a comprar una ilusión antigua para sus niños. Las cosas se arrastran pesadamente de generación en generación como un tren a pilas que se repite en su misma vía. Más aun cuando las pesadillas no se sueñan, sino se viven o mueren en la realidad.
Hace unas semanas leí declaraciones de una escritora española que decía Nadie llega a adulto sino resigna ciertas cosas. Desde ese día me pregunto sin respuesta que clase de cosas hay que resignar para ser o sobrevivir en la adultez. También recuerdo las palabras del escritor portugués que antes de ser escritor fue médico en la guerra de Angola, diciendo: las guerras en los matrimonios ( o ex matrimonios ) parecen tener una crueldad sutil e infinita, mayor al de las guerras convencionales.
Y me parece ver la imagen de mi ex-mujer embistiendo con sus hijos de ariete.


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En el sueño, mi padre se despedía de mi desde las palabras de mi madre "quizás no quede de mí más que una sombra en el papel" o unas cenizas llegadas con el viento que hacen áspero el recorrido de la yema, luego de soplar, la hoja quedara libre con esa angustia del vacío.


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Pobre Judy Garland.
Pobres todos los caídos de los sueños y relatos de la infancia, me digo también, tratando de consolarme en ilusiones pérdidas, cuando ya no quedan senderos marcados de ningún color.

Y quienes deberían buscar un cerebro, el corazón o simplemente valor, hoy son políticos o Presidentes de hojalata, y no les interesa nada de la humanidad, salvo el poder.




*de Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com

lunes, 4 de agosto de 2008

LOS INVASORES...











-Texto del año 2003-


Los invasores, seres extraterrestres de un planeta agonizante. Su destino: la tierra. Su propósito: conquistar al planeta.
David Vicent sabe que los invasores ya están aquí y que han adoptado forma humana.
De algún modo, Vicent ha de convencer a este mundo descreído de que la pesadilla ha comenzado.


Acto I.

Año 1383 de la edad social Afgana, David Vicent ha huido en moto con el mullah Omar a las montañas, sus informes solo podrán leerse en entrelíneas de una prensa indiferente, que rueda en su propio vértigo de hiperrealidad.
Después de una corta guerra los alienígenas han ocupado el poder del régimen, el Rey Zahir es uno de ellos, su presidente Hamid también, han aprendido rápido las reglas de realidad de este mundo atrasado, que es como verse en su propio espejo roto por el tiempo. Ellos saben que todo lo que somos, que toda guerra humana .... de poder, étnica, social o religiosa, hará que sean materializadas y triunfen las fuerzas de la invasión.
Un mundo de amos intercambiables donde nadie sabe su destino si no tributa sumisión al gran poder es el escenario de esta invasión.
Las lógicas primitivas pueden aprenderse y re-utilizarse, solo hay que aprender los códigos de reproducción de los comportamientos virosicos de la búsqueda del poder en la civilización humana, reemplazar a las figuras claves, apropiarse del poder que detentan, retenerlo, ampliarlo....
En el Diwan del antiguo palacio, un grupo de pequeños jefes guerreros busca la protección de su kan y a través de el la mirada del Rey y su gran amo invasor.
Hoy el secretario de defensa de los invasores ha declarado el fin de las hostilidades en el aeropuerto, mientras afuera la guerra de todos contra todos continúa, a fusil o a puñal, todos quieren ocupar el lugar del otro. Solo un pacto inconsciente de no-represión por sumisión puede asegurar a los pequeños jefes tribales su lugar en esa microfísica de poder donde conspiran, intrigan, y se matan mutuamente en alianza con esas fuerzas alienígenas que consiguen generar más matanzas para ganar espacios.


Acto II.

El gran presidente de los invasores baja de su nave S-3B Viking sobre el portaaviones, lleva el uniforme y el equipamiento de un piloto de combate. El vestirse como el otro, llevar sus ropajes y signos es fácil, aún es más fácil ser el otro que uno en la cultura humana del poder y la política.
No podrán reconocerlo, no hay posibilidad que su dedo meñique lo delate, siempre esta plegado en la palma de su mano, y no ha aprendido todavía su uso como liberador de cera en las afueras del tímpano.
El gran presidente, Usa el índice extendido señalando al cielo en sus discursos, su mano preferida es la derecha, como el nombre que se le da a la ideología que gobierna este planeta, la que no cuestiona el orden del mundo, sino que se apropia de los recursos naturales y la producción social para beneficio propio, el capital ,la sangre coagulada del trabajo colectivo se guarda en bóvedas cerradas como también se nombra al lugar de encierro de sus muertos ilustres o ricos.
No hace falta reemplazar los símbolos ni los signos para un nuevo imperio.
El águila tiene las alas desplegadas rodeada de un circulo de estrellas, la cantidad exacta de soles moribundos que han visto en su viaje antes de llegar a este sistema solar.



Acto III.


Hasta el 2090 de este planeta quedará petróleo, la misión es sencilla esperar y acumular poder, saben que mientras tengan combustibles los humanos sostendrán su civilización proliferante , destructora de sus recursos naturales, el imperio dominante bajo el lema de "American War of life" genera una guerra tras otra para activar su economía, las guerras a su vez sostienen la industria bélica y esta a su vez impulsa desarrollos tecnológicos de punta que podrán adquirirse en muchos artículos inofensivos pero que son subproductos reales de la guerra.

El poder de la fuerza construye y recrea un mercado global dócil de extracción de recursos naturales.
De a poco la reducción del oxigeno en la atmósfera hará el planeta más tolerable para los invasores y ellos podrán caminar en la superficie en su forma y genes normales.
Para ese entonces, David Vicent nunca podrá con golpes de puño o tiros de su revolver volver a desintegrarlos....



Epílogo:

Roy Thines sigue su lucha, solitario en las montañas de Afganistán, contra una raza de invasores de otra galaxia y, por si fuera poco, Se enfrenta a un enemigo aún más difícil de vencer: el escepticismo del resto de la humanidad que lo cree un lunático.
Él sabe reconocer a sus enemigos: el dedo meñique tieso, la falta de pulso (no tienen corazón) y el hecho de desintegrarse al morir es lo único que diferencia a los invasores alienígenas de otros invasores humanos. La persona menos pensada puede ser uno de los invasores de los que escapa a la vez que persigue. ¿Cómo reconocerlos?
No tienen ningún pulso o latido del corazón. Necesitan regenerarse cada pocas semanas para tener el aspecto humano. Cuando mueren, incineran, dejando solo cenizas o rastros virtuales.
Alguno de ellos tienen un cuarto dedo transformado.
Cuando los hieren, no sangran, como imagenes de guerra en la CNN.
El oxígeno puro es fatal para ellos. No tienen ninguna emoción, como Bush o Rumsfeld hablando de muertos ajenos o propios.


Los personajes y relatos que aquí se escriben son una ficción inspirada en la serie, y cualquier parecido con personas y hechos del mundo es una real coincidencia.