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Mostrando entradas de abril, 2016

VIAJEROS

-1-
VOLVER

Tanto pensar “cómo quisiera que mi viejo estuviera aquí, aunque sea por unas horas”, que justo ese día mi Padre volvió.
Era el día en que cumplía sus años cuando lo vi doblar desde la esquina con su bastón artesanal, el mismo que armo con sus propias manos con un mango de paraguas y una caña a la que le dio terminación con un regatón de goma.
Me vio desde su paso lento cosechando las nueces altas con un largo palo armado para la ocasión. Cosechar las nueces del año en el día del cumpleaños de mi padre es una ceremonia que mantengo con mis hijos.
Esta vez, el retorno de mi padre me sorprendió en la puerta de calle con las yemas de los dedos bien manchadas por la tinta que liberan las nueces al separarlas del tegumento verde que las recubre en la planta.
Mi Padre estaba feliz en el regreso. Venía de visitar al santuario Della Madonna di Viggiano.
Nos dimos el doble beso de mejilla a la usanza italiana. Mezclamos lágrimas y risas.




-2-

LLEGAR

La voz de mi padre sigue viajando. Partió con…

Esa melancolía era una feroz compañía

-Antiguo galpón de locomotoras en José Ramón Sojo. -Foto gentileza de Javier Pintos. “De Pueblo en Pueblo” https://www.facebook.com/DEPUEBLOENPUEBLO/?fref=photo


La foto de los galpones sin techo, donde se guardaban las locomotoras. Fotografía de la remota época donde el humo, las neblinas y los tonos de gris en las películas se llevaban de la mano.  Como su padre que lo llevaba de la mano con el cigarrillo colgando de la boca, mientras se tomaba un descanso de su mundo de trabajo donde casi todo era un “hacer” concreto.
Entonces el hombre volvió a ver otras fotos de su padre, el cigarrillo colgante, esa fuerza de lucha que parecía imposible de doblegar aún por el tiempo, ese gigante. En ese día que era el del cumpleaños de su padre siguió pensando en esa época de la sociedad del humo, donde en las fábricas se trabajaba. Donde el trabajo era tan visible como el hollín en la ropa de los trabajadores. Usando esa vaga excusa para seguir con su mente apresada por la feroz melan…