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Alimento de sonrisas

El hombre tropieza de vez en cuando con el billete guardado. El perenne gusto de la tristeza en su boca retrocede por un rato con ese recuerdo que le brinda una curiosa alegría privada que no necesita espejo ni testigos. Ya llego a una edad donde se escurren precisiones y fechas. Pero puede verse en la cola del supermercado para pagar e irse a su casa con alimentos para que la heladera no se vea generosa en vacío. Reconstruye su asombro al descubrir el sistema de tubo aspiradora por el cual las cajeras envían dinero dentro de un recipiente similar a una lata a un lugar invisible desde la línea de cajas. Una imagen rara que da para pensar en la velocidad de circulación del dinero que inquieta a los economistas. Que el hombre haya decidido quitar de circulación tiempo atrás un billete de 2 pesos y lo haya incorporado como un objeto portador de significado, justifica contar la historia. El hombre toma ese objeto inerte: observa cara de un Bartolomé Mitre casi anciano, y le parece percibir...

“Me asombra el heroísmo de la gente común”

LAS ENTREVISTAS DE CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ LA VISIÓN DE UN ARTISTA "SIMPLE" Eduardo Coiro: “Me asombra el heroísmo de la gente común” *Por CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ. parodizlaunion@gmail.com El escritor motorizó ”Inventiva social”, un soporte a los proyectos solidarios. Vago es una calle en Temperley, que alberga un pasajero poco común. Editor de Inventiva Social, un medio literario de prestigio y alcance global, el escritor y sociólogo Eduardo Coiro habla de sus intentos solidarios, de una obra difundida y de los puentes tendidos hacia la sociedad, con la que ha construido una comunidad virtual donde los desafíos y la palabra cobran sentido. Una libertad de 10 años creativos. –¿Quién sos, de dónde venís, de qué barrio sos? –Soy de acá, de Temperley, hijo de padres que dieron hasta la camiseta por sus hijos. He estudiado sociología quizás por un azar, pero puse en una perinola, una equivalencia en carreras, tiré la perinola y salió sociología, como podría ...

ESE BESO LLOVIDO EN ARROZ...

Las bocinas llegaron de la avenida cuando los automovilistas vieron ese beso llovido en arroz Pude ver las sonrisas cómplices en los empleados del registro civil que se asomaron a la puerta. Un hombre desconocido se paro a felicitar, estaba tan atolondrado que no logre entender que me dijo. Contra todas las objeciones que le dijeron el tío se obstino. -Ese es mi tío. Se animo a casarse por cuarta vez a los 86 años. Los solitarios deben tener esperanza. Por suerte, mi madre se acordó del arroz...

DE LOS CURIOSOS ESCRITOS DE COIRO & URBANO...

-Foto: Coiro concursando como niño indio para la serie Bonanza. DE LOS CURIOSOS ESCRITOS DE COIRO & URBANO... Había una vez un hombre que perdió el coraje para escribir como le saliera. Con faltas de ortografía o, lo que le parecía peor aun: sin coherencia. Así lo había soñado tres años atrás. "Me quede sin palabras" Y desde aquel momento temió el efecto, la pesada materialidad que la humanidad le otorga a los sueños y sus mensajes encriptados. En algún lugar leyó la frase de Alejandra Pizarnik. "escribo para que no suceda lo que temo" La hizo suya. Se forzó, una y otra vez a seguir con garabatos en cuadernos y anotadores, se repitió en sus temas, siguió luchando para que no lo ahogara el silencio. El invisible* Cuando Silvia, la mamá de Matías, dijo en la puerta de la escuela: -Mi hijo puede ver seres invisibles. Escuche asombrado. Quede en silencio. Pasaron días. Seguimos esperando cada cual a sus hijos. Volví a preguntar. Ella me invito a que lo com...

UNAS PALABRAS PARA CELSO AGRETTI.

¿Que se hace con los recuerdos? Que se hace con su presencia inquietante. ¿Cómo hacer de la imagen actual de ruinas un relato sobre la casa de los tíos en la infancia? Celso tiene el coraje para escribir desde los recuerdos; Y esa magia de pintor para que sean visibles; para que quien lea pueda representarse "ese" lugar, "esos" personajes a los que el paso del tiempo no ha desgastado. Están allí, tan vivos y presentes, tan iguales antes del tiempo. Siempre tuve la creencia -surgida de mi propia experiencia- que es mucho más difícil escribir desde los recuerdos personales que escribir ficción. Hay algo, quizás la fuerza terrible de "lo pasado pisado" como supo decirme alguna vez mi padre. Porque lo pasado sigue hasta en los poros. Memoria narrable e inconsciente a la vez, el cuerpo tiene una lucha permanente con los recuerdos, bellos, atroces, nunca indiferentes a lo que -lábilmente- otorgamos la creencia de ser "el presente...

Terapia antidepresiva doméstica...

Si en la mañana, no sabes que hacer o crees que no puedes hacer otra cosa. Tira aquello que has guardado para intentar salvar de una fatal inutilidad. Objetos portadores de memorias, como primitivos pendrives quedaron a la espera de una reconstrucción material. O, simplemente son el recuerdo de cuando emparchaste el triciclo de tu hijo con un pedazo de correa de cortina. Lo salvaste por unos días y lo guardaste 10 años. Luego, en una mañana de 100 por ciento de humedad Antes o después de pensar en la muerte, Arrojaste al objeto al canasto de la calle. Para salvarlo quizás de la muerte lenta y darle una oportunidad, si alguien tiene la voluntad de arreglarlo, de que los pies de un niño de dos o tres años, lo hagan mover. Así se ira, en dos partes, el triciclo del hijo niño. Con la esperanza de otra vida útil y de desatar alguna sonrisa mientras se use a velocidad rauda de infancia.

MUNDIAL 78

Bajó del tren en Villa Domínico. Caminó unas cuadras bordeando el parque. Cruzó la avenida Mitre y enfiló para el bar, faltaban 10 minutos para la cita, pero él siempre llegaba temprano mientras terminaba de armar "el minuto". Aunque sabía que su rostro no espejaba el amor, pensó en decir que esperaba a la chica que había conocido el fin de semana anterior en el parque. Sí, casi enfrente. Entró. Ese lugar era más razonable para levantar quiniela clandestina que para esperar una señorita. Piso con la seguridad de la repetición, no era la primera vez que se reunía con compañeros del partido. Eligió una mesa individual, seguramente incomoda para la reunión prevista, pero desde ahí en el centro de ese lugar indefinible se controlaba con la visión la puerta, la avenida, las hojas de ese otoño amarillo casi siniestro. Ese lugar era imposible para un encuentro amoroso... Oteo el lugar, en una mesa grande hecha de tres individuales estaban 8 tipos. Parecían oficinistas. Divertidos, ...