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10 AÑOS

Darío Santillán Y Maximiliano Kosteki. Junio 2002 Ellos son dos sombras largas de atardecer, siluetas recortadas a contra luz en el final del anden. Sus rostros caen en sombras ante la oscuridad que sube, implacable, desde el este. Pero, allí en el último resplandor oro encajado entre las vías que fugan son seres de ilusión, en ese momento pueden darse la mano fuerte, el abrazo fuerte, darse el alma sin que ninguna estampida, ningún terror disuelva lo humanamente dado. Allí van y vienen las cosas en hamacas del tiempo, van y vuelven, parecen tocar el cielo, irse definitivamente, pero retornan una y otra vez.... Ahí esta el Estado fabricando mártires, el poder plantando policías como alambrados de púas. Se escucha una frase recortada en el aire desde el bar: -Tengo que ir a trabajar y no me dejan - grita un señor por la radio 10. Hay que ir, aunque el tiempo se detenga en el lugar menos pensado, en el momento menos deseado. Como la muerte atravesando el umbral...

Haciendo memorias

Estamos en el bar. Me han invitado a presenciar la prodigiosa memoria de Don Joaquín. Don Joaquín esta orgulloso de sus 93 años, se nota cuando me da la mano y dice: -Lo felicito por conocerme. Tan pintoresco el hombre con su sombrero negro de alpino. Juega en su patio de la memoria y deja con la boca abierta a quien lo escuche: - ¿Quien recuerda publicidades de mi época? Y sin esperar respuesta recita: - "5 de pan, 5 de vino y 20 de queso El Peregrino." - "Casa Muñoz, donde un peso vale dos". - "Sastrerías Braudo, la casa de los dos pantalones". - "Casa La Mota... Donde se viste Carlota". Este es mi barrio. -sigue- Soy el único mayor de 90 años sobreviviente. Lo que ya no esta se extinguirá cuando mi memoria se hunda al olvido, o -aunque no quiero- muera. (....) Mi primera bicicleta fue una Cycle Zucca y la hacían a dos cuadras de acá. Nadie en la mesa recordaba ni de nombre a esas bicicletas...

PERMANENCIAS

De lado a lado del patio, de pared a pared, las manos fuertes de mi padre tensando el alambre galvanizado que no se oxida. Atándolo en un par de clavos como yo no podría hacerlo. ¿Porque eran sus manos tan fuertes? Toda su fuerza aplicada a la tenaza. ¿Cuantos años tiene ese alambre para tender la ropa? No menos de 45 años. Después de la lluvia están las gotas suspendidas, casi congeladas. En este amanecer de oscuridad condensan luz como una brillante cadena de perlas en la extensión del alambre. Sólo broches de plástico interrumpen cada tanto la continuidad de sus brillos. La imagen de las manos de mi padre. Como la parra y los zorzales buscando las últimas uvas. Esas gotas también son permanencias.

SENTIDO DEL HUMOR...

Ya lo habíamos hablado con el neurólogo. El me contesto con cara de asombro: -Es para publicarlo. He podido comprobar que el accidente cerebro vascular de mi madre ha mejorado su sentido del humor. Más aun, le ha generado ocurrencias desopilantes que eran impensables en ella. Si bien se queja de ciertas secuelas en el habla. Mi madre complementa el lenguaje con gestos y hasta con carteles sintéticos y elocuentes. Tuvimos una discusión por un motivo claramente banal. Ella dijo algo así como: a ver si te conseguís una novia y me dejas de joder. No se quedo quieta. Al rato salio con la silla plegable de lona a tomar fresco al jardín. Cada tanto veía como vecinos y hasta gente desconocida se paraban a conversar con ella. Y había risas. -Que sociable esta mamá -pensé, que bien le hace enojarse conmigo. Cuando llegué, le decía a la Marta que no quería que le sacara una foto con el cartel que llevaba colgado: "BUSCO NUERA, SUEGRA A LA VISTA" Con letra más chica, había agregado: ...

Alimento de sonrisas

El hombre tropieza de vez en cuando con el billete guardado. El perenne gusto de la tristeza en su boca retrocede por un rato con ese recuerdo que le brinda una curiosa alegría privada que no necesita espejo ni testigos. Ya llego a una edad donde se escurren precisiones y fechas. Pero puede verse en la cola del supermercado para pagar e irse a su casa con alimentos para que la heladera no se vea generosa en vacío. Reconstruye su asombro al descubrir el sistema de tubo aspiradora por el cual las cajeras envían dinero dentro de un recipiente similar a una lata a un lugar invisible desde la línea de cajas. Una imagen rara que da para pensar en la velocidad de circulación del dinero que inquieta a los economistas. Que el hombre haya decidido quitar de circulación tiempo atrás un billete de 2 pesos y lo haya incorporado como un objeto portador de significado, justifica contar la historia. El hombre toma ese objeto inerte: observa cara de un Bartolomé Mitre casi anciano, y le parece percibir...

“Me asombra el heroísmo de la gente común”

LAS ENTREVISTAS DE CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ LA VISIÓN DE UN ARTISTA "SIMPLE" Eduardo Coiro: “Me asombra el heroísmo de la gente común” *Por CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ. parodizlaunion@gmail.com El escritor motorizó ”Inventiva social”, un soporte a los proyectos solidarios. Vago es una calle en Temperley, que alberga un pasajero poco común. Editor de Inventiva Social, un medio literario de prestigio y alcance global, el escritor y sociólogo Eduardo Coiro habla de sus intentos solidarios, de una obra difundida y de los puentes tendidos hacia la sociedad, con la que ha construido una comunidad virtual donde los desafíos y la palabra cobran sentido. Una libertad de 10 años creativos. –¿Quién sos, de dónde venís, de qué barrio sos? –Soy de acá, de Temperley, hijo de padres que dieron hasta la camiseta por sus hijos. He estudiado sociología quizás por un azar, pero puse en una perinola, una equivalencia en carreras, tiré la perinola y salió sociología, como podría ...

ESE BESO LLOVIDO EN ARROZ...

Las bocinas llegaron de la avenida cuando los automovilistas vieron ese beso llovido en arroz Pude ver las sonrisas cómplices en los empleados del registro civil que se asomaron a la puerta. Un hombre desconocido se paro a felicitar, estaba tan atolondrado que no logre entender que me dijo. Contra todas las objeciones que le dijeron el tío se obstino. -Ese es mi tío. Se animo a casarse por cuarta vez a los 86 años. Los solitarios deben tener esperanza. Por suerte, mi madre se acordó del arroz...