Ir al contenido principal

El tío en su nube



Una nube de polvillo por el aire de la habitación. Esa era la imagen más antigua que el hombre -que entonces era un niño- tenía de su tío.
Su tío había salido de darse una ducha. Había colocado una toalla sobre la cama y se había sentado a rociar de talco sus genitales. Sacudía el envase cilíndrico con una energía demencial dejando al aire una nube de polvo que no deja de expandirse en el recuerdo.

La pensión se llamaba "La Esperanza" y su tío con las bolas bien revestidas en talco estrenaba a sus 40 años una nueva soltería.  Esa noche iba al club Sportivo Alsina, donde actuaban Sandro y Los de Fuego; porque las mujeres de Lanús “son mucho más que un fuego”, apenas dicho esto no paró de reír con su risa contagiosa de la genialidad de su ocurrencia.


Años después su tío repetirá una y otra vez la historia de como llegó a esa pensión sólo con lo puesto: Al volver de su trabajo en la fábrica encontró a su primera mujer en la cama con un tipo arriba “entrando y saliendo… entrando y saliendo”. No lo vieron, volvió sigiloso sobre sus pasos llevándose el juego de llaves que ella había dejado sobre el bargueño. Entonces echo llave a la puerta de calle para que se queden allí encerrados para siempre o tengan que saltar el tapial del fondo y salir de manera indecorosa por la casa del vecino.

El tío tenía esa especie de desapego, no le importo nada de lo que había en su casa, si su mujer no sería más su mujer no quiso llevarse ni un par de medias.


A lo largo de los años aquella imagen iba a permanecer como un interrogante a descifrar. Un tío despreocupado y alegre, rociando de talco sus testículos para salir a buscar una nueva mujer a pocos días de haber perdido hasta sus ropas.

Como lo demostró obstinadamente una y otra vez en su larga vida, no quería estar solo. Su tío necesitaba una mujer o la ilusión de una mujer para vivir.



*De Eduardo Francisco Coiro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EDICIÓN DICIEMBRE 2025

  *Foto de Noelia Ceballos . @noe_ce_arte                     Espejo retrovisor*   Mañana de ciudad. Bulle el trabajo. Coches y gente: hormigas. En imprevista esquina, fulgurante avanza tu figura detenida.   Mi mano te saluda, con medida sonrisa. La tuya me responde en breve gesto que borra las hormigas hace estallar silencio y suspende la brisa.   Aspiro todo el aire de la calle. Mi mirada furtiva captura en el espejo tu espalda que se aleja detenida.   Parpadeo. Cuando doblo la esquina -por prudencia esta vez- miro el espejo. Pero está descompuesto: tu aura lo trabó. Un disco fotográfico rayado me destella tu imagen en la ciudad vacía.   *De María Amelia Schaller . mariameliaschaller@gmail.com                           LOS AMANTES*  ...

LA VIAJERA. LA SIEMPRE ETERNIDAD

  *Foto de Noelia Ceballos . @noe_ce_arte               FOTO*     Ella y él y los colores de la Polaroid, detenidos para siempre en un gesto parecido al amor. Tal vez detrás estaban las montañas, algo más eterno que sus cuerpos enlazados, tal vez una ciudad áspera y esquiva. Son tan borrosos los paisajes cuando los lava el tiempo, pero ellos serán siempre feroces, la alegría de sus rostros desafiando la ironía de vivir, envejecer, perderse.   *De Mariana Finochietto . mares.finochietto@gmail.com - Mariana nació en General Belgrano, provincia de Buenos Aires, en 1971. Actualmente vive en City Bell. Publicó: Cuadernos de la breve ceguera (La Magdalena, 2014) Jardines , en coautoría con Raúl Feroglio (El Mensú, 2015) La hija del pescador (La Magdalena, 2016) Piedras de colores (Proyecto Hybris, 2018) El orden del agua (GPU Ediciones ,2019) Madura (Sudestada,...

EDICIÓN ABRIL 2026.

  *Foto de Franco Coiro Di Marco.                       PERFUME*   En la ciudad todo tiene tu perfume/ inolvidable perfume de la más amada/ perfume inmaculado de altas cumbres/ infinitamente mágico/ tu perfume en un campo abierto a las más maravillosa imaginación/ es un candil torrentoso/ es un frágil salto al vacío/ hoy que todo huele a muerte/ sangre más sangre/ tu perfume es una salvación eterna/ gracias a él aún la nariz se justifica ante el mundo/ y después de él nada será igual para los mortales/ en la ciudad/ frágil ciudad/ si se me permite/ tu perfume es una salvaje manera de decir/ no todo está perdido/ ni siquiera algo parecido/ tu perfume es como amanecer dos veces.     *De Carlos Norberto Carbone .           Como lágrimas en la lluvia*   Vine a gritar y me pobló el silencio. Del son, sólo fantasmas nuestras voces. ...