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UNAS PALABRAS PARA CELSO AGRETTI.

¿Que se hace con los recuerdos? Que se hace con su presencia inquietante. ¿Cómo hacer de la imagen actual de ruinas un relato sobre la casa de los tíos en la infancia? Celso tiene el coraje para escribir desde los recuerdos; Y esa magia de pintor para que sean visibles; para que quien lea pueda representarse "ese" lugar, "esos" personajes a los que el paso del tiempo no ha desgastado. Están allí, tan vivos y presentes, tan iguales antes del tiempo. Siempre tuve la creencia -surgida de mi propia experiencia- que es mucho más difícil escribir desde los recuerdos personales que escribir ficción. Hay algo, quizás la fuerza terrible de "lo pasado pisado" como supo decirme alguna vez mi padre. Porque lo pasado sigue hasta en los poros. Memoria narrable e inconsciente a la vez, el cuerpo tiene una lucha permanente con los recuerdos, bellos, atroces, nunca indiferentes a lo que -lábilmente- otorgamos la creencia de ser "el presente...

Terapia antidepresiva doméstica...

Si en la mañana, no sabes que hacer o crees que no puedes hacer otra cosa. Tira aquello que has guardado para intentar salvar de una fatal inutilidad. Objetos portadores de memorias, como primitivos pendrives quedaron a la espera de una reconstrucción material. O, simplemente son el recuerdo de cuando emparchaste el triciclo de tu hijo con un pedazo de correa de cortina. Lo salvaste por unos días y lo guardaste 10 años. Luego, en una mañana de 100 por ciento de humedad Antes o después de pensar en la muerte, Arrojaste al objeto al canasto de la calle. Para salvarlo quizás de la muerte lenta y darle una oportunidad, si alguien tiene la voluntad de arreglarlo, de que los pies de un niño de dos o tres años, lo hagan mover. Así se ira, en dos partes, el triciclo del hijo niño. Con la esperanza de otra vida útil y de desatar alguna sonrisa mientras se use a velocidad rauda de infancia.

MUNDIAL 78

Bajó del tren en Villa Domínico. Caminó unas cuadras bordeando el parque. Cruzó la avenida Mitre y enfiló para el bar, faltaban 10 minutos para la cita, pero él siempre llegaba temprano mientras terminaba de armar "el minuto". Aunque sabía que su rostro no espejaba el amor, pensó en decir que esperaba a la chica que había conocido el fin de semana anterior en el parque. Sí, casi enfrente. Entró. Ese lugar era más razonable para levantar quiniela clandestina que para esperar una señorita. Piso con la seguridad de la repetición, no era la primera vez que se reunía con compañeros del partido. Eligió una mesa individual, seguramente incomoda para la reunión prevista, pero desde ahí en el centro de ese lugar indefinible se controlaba con la visión la puerta, la avenida, las hojas de ese otoño amarillo casi siniestro. Ese lugar era imposible para un encuentro amoroso... Oteo el lugar, en una mesa grande hecha de tres individuales estaban 8 tipos. Parecían oficinistas. Divertidos, ...

ESTACIÓN CORBETT.

*Por Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com De pronto me había inventado un oficio, es probable que mi ocurrencia fuese algo común. Pero preferí imaginarme fundando una praxis, la antropología de las subjetividades ó dicho de otro modo de la persona y su obra. La vida, o un encuentro casual con su prima Sofía, me permitió acceder al fantástico mundo del arquitecto Jerome Ricardo Klepka. Sofía es la hija Slawek Klepka, el inventor al que conocí durante una internación de mi padre. Fue un encuentro casual en el tren, ella que subió en Aldo Bonzi y se sentó justo enfrente mío. Tardamos unos momentos, la circunstancia había sido dolorosa y pasaron muchos años. Ella, antes de bajar en Libertad, dejó la idea: "Quiero que escribas de mi primo Jerome y su obra". A los pocos días fui a visitarla, tomé un te rojo con miel y pase mucho tiempo observando el museo casero que Sofía tiene sobre las invenciones de su padre Slawek. Ella no me dijo demasiado de su primo, era e...

EL MISTERIO DE LA ALFOMBRA

1* En un diario matutino, apareció una noticia sorprendente. Se busca alfombra perdida. Su nombre: mágica. Al que pueda encontrarla será gratificado con una valiosa recompensa. Remitir información a esta dirección, ciudad de las diagonales calle del silencio entre los tilos y las jacarandas. Mantener máxima discreción. Intrigada por el aviso me puse a investigar de inmediato. Llame por teléfono a la persona que había realizado la solicitud y me dio detalles de su objeto perdido y/o robado. Con voz deformada para que no la reconociera me dijo que esa moqueta había sido su testigo durante tantos años de pasión jugando a las escondidas. Entre llamadas en clave y mensajitos de texto, ella la alfombra había sostenido sus ardientes encuentros con su don Juan. Era suave, no muy limpia pero si mullida, por lo cual las escenas de amor se desarrollaban con gran habilidad y maestría. Luego agregó casi llorando, que de no encontrar su tan codiciado fetiche, tendría que ir a visitar a un traumatólo...

POR ESE MINUTO DE VIDA BAJO UNA LUZ DESLUMBRANTE...

Hace ya algún tiempo leí "Sacrificios en días santos" de Antonio Dal Masetto. Más allá de mi admiración por el maestro y su manera de narrar con palabras sencillas e imágenes contundentes. He quedado impactado por una idea fuerte: algo así como quien puede entender cuanta ferocidad puede anidar en el corazón humano. Cuanto odio latente esta dispuesto a ser depositado en un otro cualquiera. Este libro nuevamente situado en el pueblo de Bosque (los anteriores fueron Siempre es difícil volver a casa" y "Bosque") se despliega entre gentes para las cuales todas las facetas de la duplicidad moral del orden burgués son parte de su normalidad. Son la jaula invisible que los contiene y los hace rehenes de un mismo orden de intereses. "Manejados desde el anonimato, desde la hipocresía" dice textualmente Antonio. Por aquella época había estado trabajando en pueblos del interior y surgió un pequeño botón de muestra. Un rato antes había visto una placa de már...

SIN PIES NI CABEZA...

Es 4 de abril. Fecha del cumpleaños de mi padre. Lo recuerdo bajo el nogal que él planto hace muchos años. Hoy comienzo a cosechar las nueces que el árbol da todos los años durante los días cercanos a su cumpleaños. Me parece escuchar su voz cuando decía a quien quisiera oírlo: "Hombre avisado, medio salvado". Sin embargo tengo la certeza de haber desoído advertencias una y otra vez durante mi vida. * El que no tiene cabeza tiene pies -decía mi abuela materna. Fue con la fractura de tobillo cuando me di cuenta que antes no tenia cabeza para pensar mis cuestiones y que -por largos meses- tampoco tendría pies para andar. Sin ninguna ocurrencia razonable para mejorar las cosas intentaba leer. Había tenido el libro de Felisberto Hernández en un estante durante 30 ó más años. Al comenzar la lectura de Las Hortensias -que tiene prólogo de Julio Cortázar- sentí agotamiento. El cuento era demasiado terrible para mi situación de fragilidad física y anímica. Quise distraerme con la...