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LA INQUILINA

*Foto de Alfred Cheney Johnston . 1. El METAFÍSICO. Los primos de Kalman no quisieron preocuparlo. Trataron de solucionar el problema a su modo. Lo primero que aceptaron es que los inquilinos se iban porque la casa estaba embrujada. Les habían dicho que había fantasmas o una maldición que había quedado anquilosada en la casa de los abuelos. Era -quizá- un mal que había vuelto a surgir al fallecer la tía solterona Raquel, la menor de 11 hijos que se criaron en esa casa. Contrataron a un metafísico especialista en alejar presencias indeseables. El tipo cobraría una fortuna pero la situación lo justificaba. Llegó. Tomó fotos de la casa, de los jardines, del tanque australiano, del molino de viento, hasta de los enanos de jardín que estaban hace décadas en el mismo sitio. Luego recorrió al interior con una especie de varita mágica. Dijo que era para percibir la mala energía. Caminó las habitaciones llevando la palma de la mano de...

DE LA OBSTINADA GUERRA DEL AMOR...

*Obra de Walkala . Luis Alfredo Duarte Herrera (1958-2010). En aquella noche de verano Esteban leyó a Kalman el título del reportaje a Hawking: "En el futuro habrá súper humanos genéticamente modificados". Cenaron en casa de Esteban con Leticia su mujer. Kalman estaba por unos días para visitar a su última tía. Hablaron mucho sobre la modificación genética. Kalman se llevó con dolor de esa visita la hostilidad que Leticia demostraba hacia Esteban en un tono de voz cargado de odio. Leticia no sentía pudor por representar su papel delante de un amigo que los visitaba después de años en California. Esteban fingía ignorar el enojo de su mujer, hasta que bien bajito le dijo: "esta mujer es terrible". Hubo un brindis con sidra helada en el jardín. La noche estaba abierta al universo visible de pequeñas luces brillantes que titilaban. Leticia se quejó porque su marido se dedicaba a “sus cosas” en vez de hacer lo necesario como ...

HENDERSON

Aparece una vez más la imagen de la placita frente a la estación Henderson. Él, un niño aprendiendo a andar en bicicleta y Reynaldo su hermano mayor corriendo a la par de su bicicleta para prevenir que aquel niño que fue no perdiera el equilibrio. Cada tanto veían llegar al tren. Fue en 1977 el último tren. En septiembre porque fue antes de su cumpleaños. Se ve corriendo al costado del último tren que se va a Buenos Aires. La gente que agita las manos por la ventanilla, sopla besos. Se cerraba el tren. Se llevaron hasta los rieles. Había sido testigo en una tarde a la salida de la escuela del paso de esa máquina levanta vías que solo dejaba marcas de ausencia en el terraplén. Tarde o temprano hay mucho pasado en la vida de cualquier persona. De la universidad le quedo aquella enseñanza que decía "la vida de las personas transcurre entre lo imprevisible y lo irreversible". La ciudad de Henderson que se llama así por Frank Henderson, ciudadano inglés que desd...

Kalman soñó a su padre...

*De Luis Alfredo Duarte Herrera (1958-2010). Una de sus obras que firmaba como Walkala. Kalman soñó a su padre* Su padre había muerto. Sabía que había muerto pero no podía verlo. Tampoco recordar sus últimos días. Desde el sueño, un padre invisible le reclamaba que lo rescatara del olvido. Su padre susurraba palabras de su idioma madre: Mury….; Cisza…; Wiatr…; Las, Wiatr, Cisza, Mury… Ahí Kalman despertó en la noche profunda, mientras afuera la lluvia castigaba los edificios. A la mañana. Sentado frente al ventanal viendo la furia de una tormenta interminable intentó armar una frase del rompecabezas de palabras sueltas que su padre le había dicho en polaco: “Desde este bosque del silencio el viento golpea muros” *De Eduardo Francisco Coiro . https://www.facebook.com/CansadoDeTriunfar/

LO IMBORRABLE...

Los golpes a lo karateca del Hermano Miguel Amador en la nuca de mi padre. Mi padre que trastabilla dando unos pasos adelante pero enseguida recupera el equilibrio y hasta sonríe. Luego me toca a mí. Le digo que me duele el cuello, señalo tocandome en el lado izquierdo. Entonces la mano fuerte del sanador apretando algo que sería un ganglio pero que dolió lo suficiente como para dejarlo imborrable por toda la vida. Mi madre y mi hermana estaban rezagadas en la larga fila que se había formado para subir a la tarima de madera elevada donde Miguel Amador atendía usando la fuerza de sus manos más la fe que le otorgaban quienes ya habían experimentado sus curaciones.   Mamá   debe haber pensado que ni loca se dejaba apretar o golpear. Ella sólo creía en médicos como su primo Aldo. Tomó de la mano a mi hermana   y salió de esa gran carpa donde el sanador atendía. El afuera era un gran camping donde las familias se preparaban para almorzar con asados. Era un día esp...

Mi padre silbando en la noche

Ahí va mi padre silbando en la noche. Es primavera. No alcanza con el canto cíclico de los zorzales. Mi padre se acompaña silbando. Es una melodía que alguna vez le escuche cantar en italiano, habla del amor perdido de una napolitana. Para mí cada vez que lo escuchaba silbar aquella melodía era como si hablara en él la tristeza que tenía adentro. Mi padre un hombre de silencio. De pocas palabras, las justas y necesarias. Ahora que volvió la primavera los zorzales cantan un enamorado insomnio. Mi padre vuelve a caminar a la madrugada hasta la avenida bajo estrellas o tempestad para ir a trabajar a la fábrica. Esta sólo. Se acompaña silbando su amor a una napolitana. *De Eduardo Francisco Coiro . https://www.facebook.com/CansadoDeTriunfar/

LA VACA Y EL TÍO

Eran los años 40. La fecha justa es imposible de reconstruir. El tío abuelo Juan   trabajaba en La Vascongada visitando tambos por la zona de los partidos de Chivilcoy y Suipacha que enviaban leche para la usina láctea. No era vasco sino italiano, pero usó boina vasca en la inmensa pequeñez de cada recuerdo. El tío abuelo -al que su mujer llamaba "Joani" con una dulzura inigualable en su voz- era un hombre de más de 30 años. Un tipo honesto para el cual la palabra valía más que cualquier papel firmado. Entre sus tamberos amigos estaba Aitor. El vasco Aitor quería que el tío dejara de ser un empleado o que además fuese tambero. En una de esas visitas donde el tío abuelo verificaba condiciones observables del tambo. Aitor que ya era un amigo entrañable consiguió que Juan aceptara un regalo que le presento de un modo inolvidable: -Se llama Aurora. Es una maravilla que puede darte mucha felicidad. La vaca era una de las mejores que tenía en su pla...