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ENCALLADOS

Cerca de la estación de trenes, en terrenos aledaños a las vías alguien guarda un barco tapado con lonas. Es del tamaño de una barcaza de pescadores artesanales que salen a alta mar. Cada vez que paso en el colectivo rumbo al tren lo veo, trato de imaginar como llegó hasta ahí, y me encuentro con la misma perplejidad de cuando trato de explicarme como llegue hasta aquí, desde que naufragio, intentando vivir...

El tío en su nube

Una nube de polvillo por el aire de la habitación. Esa era la imagen más antigua que el hombre -que entonces era un niño- tenía de su tío. Su tío había salido de darse una ducha. Había colocado una toalla sobre la cama y se había sentado a rociar de talco sus genitales. Sacudía el envase cilíndrico con una energía demencial dejando al aire una nube de polvo que no deja de expandirse en el recuerdo. La pensión se llamaba "La Esperanza" y su tío con las bolas bien revestidas en talco estrenaba a sus 40 años una nueva soltería.  Esa noche iba al club Sportivo Alsina, donde actuaban Sandro y Los de Fuego ; porque las mujeres de Lanús “son mucho más que un fuego”, apenas dicho esto no paró de reír con su risa contagiosa de la genialidad de su ocurrencia. Años después su tío repetirá una y otra vez la historia de como llegó a esa pensión sólo con lo puesto: Al volver de su trabajo en la fábrica encontró a su primera mujer en la cama con un tipo arriba ...

Siofn

El hombre lee su informe otra vez: "He observado que hacemos el amor en la esperable indiferencia con la que un empleado administrativo lee, firma y sella un expediente. Para el cual lo verdaderamente importante es el control. Que el expediente este en el estante correcto, disponible para cuando sea necesario otra firma, otro sello, pasarlo a otro estante, a otro abandono. (....)" "Después de haber pasado varias veces por el planeta Siofn los seres tienen una vida sin pasión. Los supera saber que su nuevo cuerpo tiene fecha de vencimiento; ya no sienten estar en una vida verdadera con peligros y desafíos, incertidumbres, frustraciones.... se limitan a administrar su tiempo en redes psicofísicas a las que confirman su pertenencia con gestos tan automáticos, tan naturalizados en su inconsciencia (...)" Por eso el hombre ruega que lo transfieran a un planeta de "sangre caliente" donde la vida merezca ser vivida. Donde pueda sentir de nuev...

MI PADRE SILBANDO EN LA NOCHE

Ahí va mi padre silbando en la noche. Es primavera. No alcanza con el canto cíclico de los zorzales. Mi padre se acompaña silbando. Es una melodía que alguna vez le escuche cantar en italiano, habla del amor perdido de una napolitana. Para mi cada vez que lo escuchaba silbar aquella melodía era como si hablara en él toda la tristeza que tenía adentro. Mi padre un hombre de silencio. De pocas palabras, las justas y necesarias. Ahora que volvió la primavera y los zorzales cantan ó silban su insomnio. Mi padre vuelve a caminar a la madrugada hasta la avenida bajo las estrellas o la tempestad para ir trabajar a la fábrica. Esta sólo y se acompaña silbando su amor a una napolitana.

MARISCAL DEL AIRE

Hubo un tiempo en que el tío era "el mariscal del aire". El apodo se lo puso mi amigo Rubén cuando lo vio llegar con antiparras pintorescas subido a aquella máquina infernal cuyo sonido era reconocible bien a lo lejos. El tío no llegaba en avioneta pero con su moto ruidosa y las antiparras lo veíamos arriba del Fokker.   Venía riéndose sobre su moto desde antes de estacionar en la vereda. Si mi ma dre lo veía salía amagando protestar para que no estacionara su maldita máquina sobre las baldosas y dejara manchas de aceite.   En aquellos años no recuerdo al tío hablando algo "en serio", decía sus chistes y se reía a carcajadas sin esperar el festejo de su improvisado auditorio. Era cobrador. Cuando golpeaba en una casa –y ya lo conocían en sus modos de llamar- decía: "el cuco". , "el hombre de la bolsa" "el pata de lana" etc, Fuimos un pueblo más alegre que hoy en día porque al tío le aceptaban de muy buena gana sus mañas. 35 años de...

SAN SEBASTIÁN

      Esta arriba del tren pero sabe que no va a ninguna parte, vagamente trata de calmar la soledad con el método que utilizaba su tío después de enviudar a los 85 años. Los domingos, se iba hasta la estación de tren y viajaba hasta el final del recorrido. Bajaba, buscaba una parrilla, pedía un sanguche de bondiola, un vaso de tinto. Pasaba un rato en el andén de la estación apoyado en su bastón. Probaba su buena vista ayudada con lentes para ver pasar mujeres, decirles piropos y -después de lograr un "gracias" o una sonrisa bien dada- subirse al próximo tren para volver a su casa antes del anochecer. "contra la soledad del domingo no hay como el viaje en tren" -recuerda con la voz presente de su tío.   Se levanta y se dirige al vagón comedor buscando una excusa para estirar las piernas, adelante va una mujer muy agraciada. Al entrar al vagón comedor casi se tropieza con un hombre que caminaba en sentido contrario sin verla. El ho...

NOGXA

    La conversación fue derivando.   Kalman actuaba como un informal divulgador científico:   "Se esta trabajando para crear una máquina que permita pesar el pasado".   (...)   A Miguel le surgían preguntas:   ¿Hablás de pesar la materialidad tangible de los objetos que son puro pasado?     -Si, pero no sólo de objetos.     ¿Una forma de balanza?     -Si, de algún modo es una imagen pertinente...   Miguel ofreció su casa a probar "ese" aparato que supone dará medidas en kilogramos. Imagina una experiencia extraña, recorrer ambiente por ambiente e ir pesando todo aquel objeto o mueble cuya utilidad no fuese algo “presente” para el sujeto. Objetos cuya presencia en una casa solo pueda atribuirse a la nostalgia, a un puro apego desligado del valor de uso.     Miguel se permite volar con una pregunta ...