viernes, 15 de julio de 2011

Terapia antidepresiva doméstica...

Si en la mañana, no sabes que hacer o crees que no puedes hacer otra cosa.

Tira aquello que has guardado para intentar salvar de una fatal inutilidad.
Objetos portadores de memorias, como primitivos pendrives quedaron a la espera de una reconstrucción material. O, simplemente son el recuerdo de cuando emparchaste el triciclo de tu hijo con un pedazo de correa de cortina. Lo salvaste por unos días y lo guardaste 10 años.

Luego, en una mañana de 100 por ciento de humedad
Antes o después de pensar en la muerte,
Arrojaste al objeto al canasto de la calle.
Para salvarlo quizás de la muerte lenta y darle una oportunidad, si alguien tiene la voluntad de arreglarlo, de que los pies de un niño de dos o tres años, lo hagan mover.

Así se ira, en dos partes, el triciclo del hijo niño. Con la esperanza de otra vida útil y de desatar alguna sonrisa mientras se use a velocidad rauda de infancia.