jueves, 20 de octubre de 2011

ESE BESO LLOVIDO EN ARROZ...

Las bocinas llegaron de la avenida cuando los automovilistas vieron ese beso llovido en arroz
Pude ver las sonrisas cómplices en los empleados del registro civil que se asomaron a la puerta.

Un hombre desconocido se paro a felicitar, estaba tan atolondrado que no logre entender que me dijo.

Contra todas las objeciones que le dijeron el tío se obstino.


-Ese es mi tío.
Se animo a casarse por cuarta vez a los 86 años.
Los solitarios deben tener esperanza.
Por suerte, mi madre se acordó del arroz...