Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2012

LA VOZ DE MI PADRE

Luglio. Mi padre viene viajando. Salió il Giugno 30 del puerto de Nápoles.


Atrás hay un viaje en tren "la letorina". Adelante el mar como horizonte. Un puerto y la promesa de vivir en Argentina.


El pasaporte con esa foto de una expresión tan parecida a Paul Newman dice que llegó el 21.

Sin embargo creo que sigue viajando. Que el Sebastiano Caboto todavía no hizo escala en Río de Janeiro.

..."La voz del padre llega muchos años después" - Oigo decir en el bar al amigo.

-Hay días. Momentos en que necesito que llegue, aún 60 años después.

Será por eso que el otro día mi padre llegó.

Hombre de pocas palabras ni siquiera quiso entrar a su casa. Mi padre no era de ironías ni de eludir cuando tenía que decir una verdad. Miró con sus ojos más celestes que aquellos con los que reflejaba el mar inabarcable y me dijo: "Ahora tenés que ser tu propio padre"



Unas vidas sin vuelo ni canto

El criadero de gallinas queda a unos 300 metros de la estación Ortiz de


Rozas. Cuando se viene viajando ya a lo lejos se distinguen los enormes

galpones. En Ortiz de Rozas hay poco para ver más allá de la estación: casas

dispersas, un almacén de campo donde se puede conseguir casi de todo. Y la

granja.

Este criadero es una parte en la división de trabajo de la gran industria.

De la gran fábrica traen los pequeños pollitos. Aquí se le cortan los picos

a los pollitos para que no se lastimen entre sí. Se les administran vacunas,

Vitaminas, un alimento balanceado especial para el engorde. Permanecen bajo

estos galpones donde no hay diferencia entre la noche y el día hasta que

tienen el peso suficiente para ser sacrificados y refrigerados.

Desde que trabajo en el criadero pude vivenciar de cerca lo que es el

sufrimiento animal. Hasta deje de comer pollo industrializado.





Al principio el piar de las aves era enloquecedor, después a fuerza de

costumbre y necesidad fuí transformando…

10 AÑOS

Darío Santillán Y Maximiliano Kosteki.








Junio 2002





Ellos son dos sombras largas de atardecer, siluetas recortadas a contra luz en el final del anden. Sus rostros caen en sombras ante la oscuridad que sube, implacable, desde el este.

Pero, allí en el último resplandor oro encajado entre las vías que fugan son seres de ilusión, en ese momento pueden darse la mano fuerte, el abrazo fuerte, darse el alma sin que ninguna estampida, ningún terror disuelva lo humanamente dado.

Allí van y vienen las cosas en hamacas del tiempo, van y vuelven, parecen tocar el cielo, irse definitivamente, pero retornan una y otra vez....

Ahí esta el Estado fabricando mártires, el poder plantando policías como alambrados de púas.

Se escucha una frase recortada en el aire desde el bar:

-Tengo que ir a trabajar y no me dejan - grita un señor por la radio 10.

Hay que ir, aunque el tiempo se detenga en el lugar menos pensado, en el momento menos deseado. Como la muerte atravesando el umbral símbolo de una estación.

Haciendo memorias

Estamos en el bar. Me han invitado a presenciar la prodigiosa memoria de Don Joaquín.

Don Joaquín esta orgulloso de sus 93 años, se nota cuando me da la mano y dice:



-Lo felicito por conocerme.



Tan pintoresco el hombre con su sombrero negro de alpino.

Juega en su patio de la memoria y deja con la boca abierta a quien lo escuche:



- ¿Quien recuerda publicidades de mi época?

Y sin esperar respuesta recita:



- "5 de pan, 5 de vino y 20 de queso El Peregrino."



- "Casa Muñoz, donde un peso vale dos".



- "Sastrerías Braudo, la casa de los dos pantalones".



- "Casa La Mota... Donde se viste Carlota".



Este es mi barrio. -sigue- Soy el único mayor de 90 años sobreviviente. Lo que ya no esta

se extinguirá cuando mi memoria se hunda al olvido, o -aunque no quiero- muera.



(....)



Mi primera bicicleta fue una Cycle Zucca y la hacían a dos cuadras de acá.

Nadie en la mesa recordaba ni de nombre a esas bicicletas.

Don Joaquín recorría las caras de las personas qu…

PERMANENCIAS

De lado a lado del patio, de pared a pared, las manos fuertes de mi padre tensando el alambre galvanizado que no se oxida. Atándolo en un par de clavos como yo no podría hacerlo.




¿Porque eran sus manos tan fuertes? Toda su fuerza aplicada a la tenaza.

¿Cuantos años tiene ese alambre para tender la ropa?

No menos de 45 años.

Después de la lluvia están las gotas suspendidas, casi congeladas. En este amanecer de oscuridad condensan luz como una brillante cadena de perlas en la extensión del alambre. Sólo broches de plástico interrumpen cada tanto la continuidad de sus brillos.



La imagen de las manos de mi padre.

Como la parra y los zorzales buscando las últimas uvas.

Esas gotas también son permanencias.