viernes, 7 de julio de 2017

ESA GRAN PATADA AL FUTURO...




El tío abuelo de Kalman bajó de "El pampeano" en Polvaredas a las 0.35 del viernes 26 de septiembre de 1947. Al día siguiente era su cumpleaños número 58.
Unos minutos antes el tren había salido de la estación Atucha. El tío no podía conciliar el sueño. Miraba por la ventanilla ese cielo tremendo tan diáfanamente estrellado. Tan derramado en estrellas sobre un campo que se parecía al infinito.
El tío tenía como objetivo ver loteos pasando la estación 9 de julio. Había sacado pasaje hasta Mirapampa pero pensaba bajarse donde viera anuncios de lotes en venta. Como en un parpadeo se borró la continuidad del paisaje de cielo a campo que venía admirando. Cuando abrió la ventanilla recibió en el rostro el golpe de una densa nube de polvo.

Era polvo con brillos -como de luciérnagas- que se encendían y apagaban velozmente. Quizás era polvo de estrellas que impactaban en una velocidad incalculable en relación a la marcha del tren.
El tío se atemorizó. Cerró la ventanilla. Pensó que quedaría ciego pero tras unos instantes su vista se volvió normal. Afuera la nube oscura con brillos siguió unos instantes más, y  de nuevo la noche estrellada, ni rastros de esa polvareda. Fuese lo que fuese lo que había rodeado al tren había desaparecido.

Miró al interior del vagón, los pasajeros dormían o no habían notado nada anormal en ese transcurrir del tren.

Algo que no supo explicar bien le dijo que tenía que salir de ese tren lo antes posible. En la primera estación en que se detuvo el tren tomó su pequeña valija y bajó. Casi al pie de los peldaños vio dos hombres que se aprestaban a subir. "No suban. Este tren esta maldito" les dijo con ojos seguramente desorbitados por el miedo.
No sabe si les hablo en un español que no manejaba bien o en su lengua madre polaca.
La cuestión es que los tipos lo miraron como si fuese un borracho trasnochado y subieron por los mismos peldaños que el tío había pisado segundos antes para sentir la solidez del andén.

El asombro del tío siguió cuando al verse en el espejo de la sala de espera vio su cabellera tiznada de polvillo. Se sacudió pero al quitar la polvareda descubrió sus pelos poblados por canas que no tenía al subir en La Plata.


Lo asombroso -según Kalman- es la flexibilidad demencial con la cual su tío abuelo se adapto a una situación totalmente impensable.
Se quedo un tiempo en Polvaredas, busco trabajo en un campo cercano. Decidió no decir ni palabra de lo ocurrido en ese tren.
Más o menos dos años después de bajar en Polvaredas el tío reencontró a su hermana menor con marido e hijos recién instalados en la Argentina. Hartos de guerras y miserias humanas arribaron a Ensenada, última referencia que tenían por una antigua carta donde el tío les dejaba un domicilio. No esperaban encontrarlo con vida. A ese tío abuelo además de llegarle familia le llovieron lágrimas, abrazos y reproches.
Las lágrimas se secaron con el paso de los meses, los abrazos se aflojaron por costumbre, pero los reproches de su hermana siguieron y hasta se hicieron encarnizados. El tío escuchaba todo sin enojarse ni justificarse.

-¿Por qué no contestaste las cartas? -Papá y mamá murieron sin tener noticia tuya, pensaron que habías muerto o lo que es peor que no te interesaba saber nada de tu familia.

Un día, quizás cansado de visitar a su hermana en la casita de Ensenada para recibir ese clima tenso de reproche hasta en los silencios. De no poder ni sostenerle la mirada. El tío abuelo de Kalman habló. Llevó una valijita de cuero rígido - la misma con la que había subido al tren aquella noche en la terminal de La Plata y la abrió.
Primero puso sobre la mesa un pasaje de tren: que decía La Plata - Mirapampa fechado claramente el 24 de septiembre de 1917.
Ese día fue un Lunes -se extendió en un detalle al que nadie le dio importancia-
Luego puso un ejemplar del diario La Nación sobre la mesa con la misma fecha.

-¡Que me queres decir, le dijo su hermana con una mirada que pasó de ser severa a echar chispas de indignación... que desde que subiste a ese tren decidiste olvidarnos. No contestar cartas o irte a vivir a otro planeta...!

-Estuve viajando adentro de ese tren 30 años. Seguí con mi vida como pude o mejor aún -aclaró-: agradecido de no seguir allí adentro vaya a saber por cuantos siglos más. No le creyeron. Era como decirles que las hojas alguna vez fueron plumas. Que lo trataran como un mentiroso absurdo generó una pelea familiar que duro un tiempo.

Muchos años después Kalman recibió de manos de su tío las únicas pruebas de no haber faltado a la verdad aquel día con su familia. El pasaje del tren y ese diario donde se leía entre las noticias destacadas que el ministro de defensa Elpidio González solicitaba el estado de excepción para enfrentar la huelga ferroviaria de 1917.

La madre de Kalman, sobrina menor del tío, siempre le creyó. El misterio de los 30 años fue algo que Kalman reconoció como fuente iniciática de dos vocaciones: tanto de investigador científico como de escritor vocacional. Si hubiese sido una verdad comprobable  la experiencia del tío merecía un libro similar al de "Física de lo imposible". Si era una mentira urdida para encubrir su desamor o el desapego a su gente era un portal a literatura pura.
En sus indagaciones Kalman encontró unos pocos elementos a favor de la historia tal como la relataba el tío: No había ningún rastro de su permanencia en esas tres décadas previas a establecerse en Polvaredas, de 1917 a 1947 no había nada de nada. A pesar de estar encanecido era inusualmente joven por tener los años que tenía. Los que lo conocieron en esa época posterior a su viaje en tren no le daban no mucho más de 30 y pico de años.


De tanto ir a visitar a su hermana conoció a una muchacha llamada Haydee y se casó. Se los veía felices, se prodigaban en arrumacos con palabras de amor. Después unos meses surgió algo que el tío se había esmerado por negar: había una secuela o una rareza más atribuible a su viaje en el tren. La mujer le decía cariñosamente "mi bichito de luz".  En confianza le dijo a su cuñada que en la intimidad de la noche, cuando se emocionaba o excitaba el tío se encendía como una luciérnaga.

El tío se instalo con su mujer en Ensenada pero cerca del río pues amaba pescar. Hizo amigos raros como él con los cuales compartía noche de pesca con charla hasta amanecer. Ellos le aceptaban su historia, cada tanto, si el tío se emocionaba con algún recuerdo fuerte se encendía e iluminaba como un foquito hacia la lejana oscuridad del río. Sus amigos le decían señor de la luz o el iluminado según la ocasión.


Ya ostensiblemente viejo, hablaba mucho de su infancia en aquel pueblo de Europa central del cual partió antes de llegar a la edad necesaria para ser convocado al servicio militar. Su padre era carpintero pero quería un futuro militar en la familia. Más aun siendo el hijo mayor. Una vez, caminando con su padre por el bosque mientras iban a elegir un roble para hacerlo madera de mueble. Su padre lo obligo a marchar delante de él como lo hacen los soldados. El tío era apenas un muchacho de 14 años que intentó cumplir pero de mala gana. Esa falta de vocación enfureció a su padre que comenzó a patearle los talones cuando no marchaba correctamente llevando la punta del pie bien alto. Así. A pataditas correctoras tuvo que marchar hasta retornar a las afueras del pueblo donde seguramente por vergüenza su padre suspendió la instrucción de marcha para su futuro militar al servicio del imperio.
Desde aquella tarde detestó para siempre a su padre, a los militares, al imperio austrohúngaro. Ese día empezó a gestarse su idea de irse bien lejos donde no hubiera ni imperio ni guerras ni un padre que esperara tener un buen hijo militar en la familia. Así fue. Dos años antes del comienzo de la primera gran guerra dejó una nota "me voy, ya escribiré cuando este establecido"

Según parece trabajo embarcado apenas un año hasta que llego a un puerto argentino. Se radicó.


***


Kalman siguió pensando en lo sucedido con su tío abuelo hasta que él mismo cumplió sus 58 años. Ese día se dijo que ya era el momento para aceptar lo inexplicable en esta historia de su tío.

Era muy pobre como explicación decir que había sucedido una anomalía en el espacio-tiempo. Que su tío abuelo había sido un testigo privilegiado cuya mayor maravilla era haber desplegado una enorme fuerza psíquica para adaptarse, como el mismo decía a "esa gran patada al futuro" que había recibido.

En esos 30 años en el tren evitó enterarse del final de la primera guerra. De la guerra civil española. De la segunda gran guerra. De tremendas e increíbles matanzas. El siglo XX se desplegaba en horrores. Su pueblo natal fue devastado. Hijos y nietos de sus vecinos fueron enviados a campos de exterminio por los nazis.

De última, cuanta gente que vivió realmente día por día todos esos años que el tío abuelo pasó por alto adentro de un tren dirán si les preguntan que todo paso muy rápido. Que  30 años de vida fueron parpadeos.  Unos pocos suspiros. Kalman mismo sintió eso al cumplir sus 58 años cuando decidió abandonar las investigaciones teóricas que había intentado construir obstinada e inútilmente por años. Hasta una vez -ridículamente- llevó un diente de su tío a un científico colega para hacer una prueba con isótopos de estroncio y así rastrear las geografías por donde transcurrió la vida del tío en esas décadas adentro del limbo.

Lo que Kalman pudo comprender daría sus frutos de ahí en más en su escritura. Ejercitar ficción contra lo real que va muy adelante sorprendiendo con su implacable soberanía del acontecimiento.

Le quedó una imagen grabada por otras tantas que irán al olvido.  Era fin de año. Cuando todos estuvieron de acuerdo con el reloj en que indudablemente comenzaba un año nuevo.
El tío -que ya era un ancianito sin dientes- levantó la copa de sidra  y mientras la chocaba en el aire con otras copas pidió con su voz por encima de otras voces
“paz y felicidad para el mundo”.



*De Eduardo Francisco Coiro.
https://www.facebook.com/CansadoDeTriunfar/

domingo, 25 de junio de 2017

POSTALES ANTIGUAS





Aquella tarde lejana de domingo escuche a mi madre cantar.

-Tome Don Ceferino../una copa de vinooo.. /por caridad...

-Yo la ví en el cine, -me dijo.

Mi madre estaba mirando en televisión una película de 1949, "Miguitas de Pan". Sonreía como si tuviera los 20 años.


- Y la primera actriz, tuvo que ser reemplazada, por que a mitad de la filmación vino un norteamericano y se la llevo....


Imaginé a la actriz queriendo huir definitivamente de la domesticidad del deseo. Me pareció verla en aquella escena de filmación con Enrique Serrano, donde deben representar el hartazgo al incrustarse en la piel miguitas de pan en la cama conyugal.

Una cierta polvareda anuncia futuros en esa calle de estudio cinematográfico. Como salido de una nube de polvo el jinete con chaqueta de flecos y rulos rubios largos que vuelan la levanta en movimiento y la sienta sobre la montura de un corcel marrón.

En  escena típica de western, un vaquero norteamericano se llevó con la velocidad del rayo a la protagonista de un film argentino.

Ella era Alicia Barrié con su belleza singular. Con sus ojitos rasgados de vasca nacida en Chile. Se van y la historia será sin duda diferente a la prevista. Algo de esa fuerza irresistible que se atribuye al amor, ha cambiado el curso de una historia, y en este caso, desde la vida misma se ha modificado el devenir previsto en un film.

-Cuando concluyó la película mi madre completó la información: -La Alicia Barrié fue reemplazada por su hermana Elsa Del Campillo.

Demás esta decir que en mi imaginación de aquella tarde el norteamericano que se llevo a la actriz no podía ser otro que Joel McCrea actor del Buffalo Bill de 1944.


viernes, 16 de junio de 2017

CORTE DE LUZ






Si nos vieran nuestros antepasados. Esos que desconfiaban de la tecnología. Los que vivían todavía en una sociedad del humo. Donde uno de los placeres era hacer un fueguito para cocinar un asado.
Si nos vieran. En esta absurda y patética época. Las compañías de electricidad que son la delegación terrenal de los antiguos dioses. Nuestras casas donde casi todo funciona a electricidad y a la vez se produce electricidad para retribuir en parte a los dioses no en oraciones sino en su misma moneda materializada.

La soberbia de las compañías que no pueden aceptar la mera posibilidad de la falla o el sabotaje. Hace añares, la serie Black Mirror nos había advertido sobre los terribles efectos de la tecnología combinada con el poder sobre la vida de la gente.
Pero no hubo caso, aquí estamos en la sexta hora de corte de luz.
Como en otras oportunidades el motivo no es informado o es parecido a un secreto de estado.

Y yo, un hombre grande que vive solo me siento abandonado a mi suerte o a mis fantasmas que es aún peor. Me espera según anticipo un largo día a expensas del pasado. Toda una vida se recuerda cuando todo esta apagado y solo funciona la mente.


Para luchar contra la soledad había comprado por Mercado Cyber a Nicole.
Algunos amigos se burlaron. Pensaron que había comprado una mujer robot, una compañera que entibiara un poco mi cama en las noches.
No, les decía y se seguían riendo. No tiene los atributos físicos de mujer ni el programa que les permite brindar placer sin cuestionar.
Todo lo contrario, vive cuestionando y analizando mi pobre discurso encallado en el pasado lejano.

Ni con baterías las fabrican.
Y ahora con el corte de luz toda mi dependencia emocional estalla con la furia de un volcán por siglos dormido.
Y este abandono de horas no tiene remedio ni autoengaño.
Si. Sepan que vivo con Nicole, una psicóloga eléctrica.

viernes, 2 de junio de 2017

RESONANCIAS




Prosas en medio de aullidos de lobos de Eduardo Francisco Coiro.

Estas prosas empiezan en medio de aullidos de lobos que asaltan los sueños. Cuando la realidad muestra su rostro de carencia o pérdida, los sueños tienen su poder de revelación de la vida, en especial para elaborar una cuestión nodal como la culpa. Aquí el padre representa a todos los padres expiando una oscura culpa. El poeta recuerda con afecto y respeto a su padre: el padre y sus amores perdidos, silencios, soledad y trabajo en la fábrica. Razón tenía el poeta colombiano Rogelio Echavarría cuando decía que “frente al padre, los poetas han sido más pudorosos en la manifestación de sus sentimientos y más afortunados en la efusión lírica». Un tío le deja a su sobrino unos cuadernos por legado con frases como esta de Rosa Montero: "Lo verdaderamente heroico es querer al otro tal cual es”. Eduardo Coiro también introduce el mito del ángel, un anacronismo en pleno siglo XXI, leyendas como el hada del humo y una pareja enamorada atada por lazos invisibles. La vida de un hombre era un jardín desierto en el que ninguna mujer crece ni florece. Con todo, por más dolor que invada su ser, el poeta no pierde con facilidad el paraíso.

Rubén López Rodrigué.





AULLIDOS

Es medianoche. Han apagado las luces del vagón para que la gente duerma.
Afuera hay cielo estrellado. La luna llena ilumina el interior del vagón dibujando las sombras extrañas que bordean al recorrido del tren.
El hombre lee a Saramago gracias a una débil luz individual. Encuentra una frase que lo sacude: “La culpa es un lobo que se come al hijo después de haber devorado al padre”. Piensa en su padre, nacido en un hogar campesino en la Italia de 1923. Ese sueño que lo sacudió ya anciano: los lobos se comían a sus ovejas y él no podía hacer nada para evitarlo. Así se despertó, de esa cara de espanto de su padre, el hombre no se olvida. Piensa en su padre, en él, en sus hijos. En otros padres con sus hijos. Todos acechados y finalmente devorados por la culpa. El espanto no lo deja dormir.
En los sueños de muchos hay aullidos.





MI PADRE SILBANDO EN LA NOCHE

Ahí va mi padre silbando en la madrugada. Es primavera. No alcanza con el canto cíclico de los zorzales. Mi padre se acompaña silbando. Es una melodía que alguna vez le escuché cantar en italiano, habla del amor perdido de una napolitana. Cada vez que lo escuchaba silbar aquella melodía era como si hablara en él toda la tristeza que tenía adentro.
Mi padre un hombre de silencio. De pocas palabras, las justas y necesarias.
Ahora que volvió la primavera y los zorzales cantan ó silban su insomnio. Mi padre vuelve a caminar a la madrugada hasta la avenida bajo las estrellas o la tempestad para ir trabajar a la fábrica. Esta sólo y se acompaña silbando su amor a una napolitana.




LEGADO

Le dejó a su sobrino sus cuadernos por legado. Le llegaron embalados en una caja y atados con hilo de yute. Son cuadernos comunes de hojas rayadas y espiral que vienen con su título en la tapa. El hombre elije abrir el que dice “Amor”.
Son frases sueltas. Según parece muchas eran propias, del propio saber del tío gestado en años de andar por la vida. Otras escuchadas. A veces frases subrayadas con resaltador en un recorte de diario.
Todo prolijamente anotado con su letra cursiva grande y clara, que le elogiaban tanto en su empleo de revisor de cuentas.
El hombre va al final del cuaderno. Esa es la última frase. Tiene una aclaración:
“Me dicen en el bar que lo dijo la Rosa Montero en un reportaje. No es textual, la escribo con mi memoria no tan buena…"
Lo verdaderamente heroico es querer al otro tal cual es.
"Tal cual el otro es" -Escribe para dar énfasis a la frase.
Luego sigue una reflexión:
“Cada vez seremos más los viejos solitarios. Hasta que lleguemos a estar sentados en el geriátrico mirando un Potus. Con suerte habrá una ventana para ver el movimiento de la calle.
Y una mañana cualquiera, una viejita se siente al lado nuestro. Nos tome la mano.
Y sea tarde para casi todo, menos para sonreír”





ÁNGEL

Otra vez pensé en el ángel de la reparación.
Quizá sea un mito, sólo un mito necesario.
Pero dicen que cada tanto en la vida de cada cual alguien llega a reparar o intentar reparar. No es el plomero ni el electricista.
El efecto de su presencia es intangible en la inmediatez.
La gente humilde -que de creencias vive- dice que el ángel de la reparación existe y que el día menos pensado aparece tendiendo su mano…




FLORECIDO

El hombre la había arrancado de su vida como se arranca a un yuyo indeseable en el jardín.
Con la misma brutalidad en el tirón, tratando de arrancar la raíz de cuajo. Sin sentir nada. Al otro día, justo al otro día. El hombre plantó en su lecho a una muchacha bella como una azalea. La mujer se marchó prontamente sin echar raíces en su vida.
No se quedó quieto. Siguió plantando bellas mujeres que se marchitaban antes del amanecer. Nadie pudo crecer ni florecer en ese lugar. Su vida era un jardín desierto al que regaba inútilmente antes de anochecer.
Hasta que percibió esos movimientos adentro. Esos pujos que sintió por todo su cuerpo y que se ramificaban de noche a día con la velocidad implacable de la naturaleza. Y eran la luz y esa tibieza que anuncian una primavera cercana.
El hombre se vio a la siguiente mañana en el espejo, comprendió lo que sucedía.
No había logrado extirpar bien las raíces.
Sus brotes se abrían paso por sus poros y estaban a punto de estallar en flor.
-Sólo pido que sean del color de sus ojos. Pensó resignado.




EL HADA DEL HUMO

Kalman tenía padres y abuelos polacos. Ha escuchado de ellos las leyendas populares que se transmiten en forma oral. Sus abuelos vivieron en Sniatyn que antes de la segunda gran guerra quedaba en Polonia y ahora queda en Ucrania. Allí se mezclaban en un extraordinario sincretismo creencias, leyendas, idiomas. Sus abuelos hablaban Idish pero las hadas que los mayores relataban a los niños para encantarlos o asustarlos eran polacas.
-Si no recuerdo mal - dice Kalman pensativo- había un Hada que podía transformarse en lo que quisiera, ¡incluso ser humo!
La Czarodziejka podía estar en cualquier parte y no ser reconocida incluso ser un repollo o vivir en el tronco de un árbol.
Alguna vez el viejo Wojciech dijo que si se juntaban dos hombres a fumar con sus pipas en un claro del bosque bajo la luz de las estrellas. Ella tomaba la forma de una seductora mujer y les dejaba ver su sonrisa. Los hombres de la pipa sabían desde niños que era un maravilloso acontecimiento. Quizás una única vez en la vida. Pero la leyenda les advertía que si la buscaban por el bosque se extraviarían sin remedio a un mundo o un tiempo desconocido.
Así que se quedaban allí mismo sin moverse fumando sus pipas, dejaban que la Czarodziejka siguiera su paso de encantamientos bajo una noche estrellada por aquel bosque que ahora queda en Ucrania.




MIEDO AL FUTURO

Una vecina caminaba al revés. Sí, caminaba hacia la esquina de espaldas. Pensé que se iba a tropezar y sentí desesperación. Pero no, avanzaba con una seguridad demencial sin perder el equilibrio. Cuando llegue a su lado por un momento supuse que debía sujetarla, hablarle o al menos preguntarle el porqué de la experiencia. No me animé. Estaba despierta -no en trance- con los ojos muy grandes mirando al pasado. En su mano derecha llevaba un ramo de jazmines y en la izquierda apretaba algo invisible en el puño.







UNA INTEMPERIE REGADA DE ESTRELLAS

“No saber de uno mismo; eso es vivir. Saber mal de uno mismo, eso es pensar.”
Fernando Pessoa
-del Libro del desasosiego. -

Caminábamos de la mano por la calle peatonal de su ciudad, hoy lejana para mí. Era invierno y de madrugada, íbamos como suspendidos en el aire. La noche estaba estrellada y limpia, por momentos parecía que el cielo se derrumbaba y las estrellas estaban ahí nomás, como al alcance de una mano extendida.
Estábamos solos en la calle o al menos sentíamos que éramos los únicos seres presentes en ese momento tan único y tan frágil a la vez. Una pareja que buscaba una casa, una cama para resguardarse de un frío polar.
Y ahí aparecieron las preguntas sin respuesta sencilla. ¿Qué hacía allí lejos de mi pueblo con ella? ¿Que era aquello tan fuerte que nos unía? ¿Era el amor o la devastación de la vida antigua la que nos dejaba unidos en esa intemperie regada de estrellas?
Pensé en la intemperie como algo primitivo: una pareja se refugia de temores y amenazas bien reales. Buscar una caverna, encender el fuego, abrazarse, cubrirse con unas pieles. El mundo era ese ínfimo presente, la idea de la presencia del pasado en sus vidas no tenía sentido. El futuro por definición no existía. Solo ese presente.
Después llegaron trabajosamente los descubrimientos. Los seres que viven su realidad en un escenario interno que llevan consigo, en una neurosis que los protege y limita a la vez. Su propia caverna y el rugido de sus ancestros dinosaurios por si no alcanzara con los miedos reales de la jungla social.
En eso estaba, bien perdido en pensamientos sin solución, cuando llegamos a su casa.
Y antes o después del cariño físico, Raquel me trajo las pantuflas de su ex marido para que no se enfriaran mis pies en el camino al baño.


-Selección de textos publicada por Resonancias.org






martes, 14 de febrero de 2017

EL HADA DE SUS DÍAS.








EL HADA DE SUS DÍAS*



A Vanesa Álvarez.






Era lunes.


Ella viene cantando bajito...

"todos ciegos hoy sin saber mirar
la espantosa risa de la pálida ciudad".

Al entrar al edificio casi se tropieza con un hombre que la mira a los ojos y le dice: "vos no sos de este planeta"

Ella no le contesta pero piensa ¿Es Enrique el antiguo?
El hombre le vuelve a hablar mientras ella se aleja indiferente hacia el ascensor.
-No soy Enrique el antiguo, soy Trydtrek de Kepler-452b no me recuerdas?

Al entrar en la atmosfera terrestre Tu llegaste como Hada y yo como Telepático.

Ella le contesta: No me acuerdo de vos, he visto tanta gente en los últimos planetas...

El hombre dice: -claro nos conocimos en el jardín clonal de niños, pasaron muchos años luz desde la última vez.

Ella teme que lea sus pensamientos. Le pregunta: ¿y ahora a que te dedicas?

-Soy político.

Ah, que bien...

-sigue sin querer pensar-

Te invito a dar una vuelta en mi nave espacial.

-bueno pero tengo que llegar temprano a casa.

A la hora de la salida el Hada de sus días supone que el buen hombre ya estaría a resguardo en algún psiquiátrico.

Pero no, ahí esta parado delante de su reluciente plato volador.

Ella accede a dar una vuelta rápida, entre keplerianos no podemos desconfiar.

El viaje le pareció eterno. Aunque en tiempos terrestres no supero los 5 minutos. Trydtrek como buen representante de su especie se esmero en explicar los detalles técnicos de su prodigio. Ella se agotó ¿Será que los hombres son todos iguales en el universo entero?

Trydtrek aterrizó a unas cuadras de su casa y se despidió pues asuntos urgentes de la política estelar le reclamaban su presencia. Prometió volver en un par de siglos.

El hada se dijo: hoy volví muy temprano a casa, pero no hay como el viento entrando por la ventanilla del 60.

Y bien despeinada seguir cantando

Lunes otra vez, sobre la ciudad
la gente que ves vive en soledad.
sobre el bosque gris veo morir al sol
que mañana sobre la avenida nacerá.

(....)



***



Amanecer


El viento fresco ha despertado la sed de los caballos. En tropel van a beber agua al río. La despeinada los ve. Los llama con el deseo. Elige uno y lo monta a pelo, lo lleva tirando levemente de las crines.
El alazán parece conocer el camino. Ella cierra los ojos, decide ignorar las bocinas de los autos.
Cuando abre los ojos esta en la puerta de la oficina…




***



Un martes de M*.


El hada de sus días hoy no va a salir volando pues el calor del Sahara de este verano puede producir espejismos. Viajara en un Bondi con aire si lo encuentra.

Todo raro. El portero -que no es el portero habitual-  a su saludo de "Buen día" responde: "bienvenida al desierto de lo real, señora”

La jefa esta distinta, algo más añosa, distante.
Cuando la ve llegar a su escritorio, se acerca y le dice: Linda, no pasaste por la maqui, ¿te olvidaste?

-¿los demás ya fueron? -responde el hada tratando de disimular la sorpresa.

-Claro, estas sobrepasada de stress me parece...

En el salón de reuniones su jefa le muestra como todo el personal esta conectado a "la maqui". Hay una silla vacía.

"La maqui" debe ser una experiencia agradable pues se los ve dormidos con signos de placer en el rostro.

-Vos sabes que la empresa es estricta... hay que descargar todo el contenido del mundo externo, reiniciar con la mente en blanco, se carga el programa y recién entonces se comienza con las tareas.

-Julia, Esperame unos minutos que me deje la mochila en planta baja...

Ella reflexiona mientras baja corriendo por las escaleras temiendo a donde la pueda llevar el uso del ascensor:

"Prefiero mi espejismo real de todos los días, y si lo real fuese un mal sueño al menos estoy  más acostumbrada"


*¿Morfeo?




***



Miércoles


 Bien temprano le llega un pedido de reportaje.

Le preguntan. (Son muchas preguntas a la vez!!!)

Si ser Hada es un Don o un oficio; Si las Hadas tienen algo parecido a la doble vida de tipos como Bruno Díaz o  Clark Kent que tienen sus horas de personas comunes hasta que son llamados por acontecimientos a encarnar el superhéroe. ¿Como hacen las hadas para volar? ¿Tenés varita mágica?

El hada meditó bastante como empezar con alguna respuesta:
-los únicos héroes o superhéroes son las personas comunes que sobreviven a la dura lucha por la subsistencia.

-Es un Don, pero con el tiempo se convierte en un oficio.

Para volar por ejemplo, hay que practicar mucho hasta lograr ser más liviana que el aire. La mente debe estar libre de todo peso: El punto Helio que figura en el manual práctico para elevación de hadas. Luego ascender hasta el punto justo arriba de la altura de vuelo de las aves y bastante abajo del nivel de los aviones.

No tengo una doble vida, pero no me gusta que mis vecinos me vean volar saliendo desde casa o que mis compañeros de trabajo me vean descender en la puerta presumiendo de mi don como aquel que se baja del auto más caro del mundo sabiendo que todos lo van a mirar.
Una vez que estoy en el aire no me importa lo que piensen ni que me confundan -como en la ultima tormenta en la que salí con piloto y paraguas- cuando me gritaron los albañiles desde una torre alta en construcción: "siempre bella la Mary Poppins".

Orientar el viaje para llegar justo justo a donde verdaderamente se quiere ir es también oficio. Una pequeña distracción y se baja en la quinta Presidencial  o en la cancha de River.

No hay varita, no uso varita, pero hay objetos que sólo son mágicos para mí; como los barriletes que son como sonrisas de abuelos recorriendo al cielo.


(Pero lo más lindo de ser Hada es que alguien adulto y/o niño se la crea y me permitan responder a este reportaje).




***



Fue un jueves



El Hada espera alguna invitación copada para el "After office"
Abre el WhatsApp.

¡Maldición para que le abre dado el número a Trydtrek!

Le voy a responder porque antes que Hada soy una mujer educada.

-Me dice que me desea, que no puede olvidar mis ojos, que la distancia no seria problema pues dada la tecnología disponible por su civilización podría estar al menos una vez al año conmigo...etc., etc.

Le contesto:
-No gracias, te dije que el paseo en tu nave espacial era sin compromiso alguno.

-Además sólo me viste 5 minutos.

- Trydtrek me pide que lea como es el concepto de deseo y amor en Kepler-452b antes de contestar definitivamente su propuesta por "Si" o por "No".

-Le digo que escriba nomás que no lo voy a interrumpir, tengo dos horas terrestres de viaje. Lo puedo leer con tranquilidad.


Trydtrek: Nuestro concepto del amor se basa en el ejercicio libre e irrestricto del deseo.

....

Las formas de unirse en el deseo y amor son muy diferentes a las prácticas habituales del planeta en que vives.

...

Antaño, muy lejanamente en el tiempo, nuestra sociedad no lograba enfrentar la problemática instintiva y su derivación en formas de represión cultural contraproducentes. Se comenzó en aquel entonces un largo estudio de Antropología comparada entre civilizaciones técnicas "vivas" y aquellas que se habían extinguido. Se decidió dejar de lado a todos los planetas con nativos cuya edad tecnológica no les permitiera autodestruirse.

El estudio fue concluyente: casi la totalidad de las civilizaciones extintas se habían autodestruido por la vida sexual insatisfactoria de sus habitantes.
El Eros había cedido su pulsión al Thánatos de la brutalidad y las guerras interminables.

Consciente de estos antecedentes el pueblo de Kepler abandono paulatinamente a través de siglos y siglos de educación todos esos comportamientos primitivos -como las formas actuales del sexo en la vida terrestre-

...

Se desea... y mucho. Pero no se involucran corporalmente los deseantes.
"El cuerpo es un lugar de desencanto"**  los Keplerianos hemos aprendido que no debe involucrarse en el verdadero amor. Dicho en un modo simplificado sería algo similar al amor platónico como lo entienden los terrestres...


...

Cuando hembra y macho desean crear una nueva vida hacen que la fuerza del deseo viaje de iris a iris. Con la fuerza mutua de la mirada deseante transfieren su genética al útero del jardín clonal. En el mismo tiempo de gestación del embarazo humano nace un bebe fruto únicamente del deseo.
-Traducido a vuestros códigos: nacerá originado en el amor y no por una calentura física.


...

Le contesto:

Trydtrek, has sido muy gentil en explicarme las formas de amar en tu planeta. He quedado más que asombrada por la manera en que resolvieron sus problemas.

...

Y mi respuesta es "No". Me encuentro muy feliz con la vida sexual primitiva de este planeta.






**Nota: Científicos han confirmado los dichos de Trydtrek. Los problemas instintivos con derivación en formas de represión cultural decidieron a los habitantes de Kepler-452b a desistir de una vida sexual con implicación corporal e intercambio de fluidos.



***




Madrugada de viernes



Prometió que volvería. Fue en la madrugada cuando el Hada tutora se le apareció. Tarda años pero vuelve a ver como anda uno en la vida. Avisó que no era un sueño. Luego de un largo silencio dijo: -veo que andas más que bien pero te faltarían algunos dones o propiedades nuevas.

¿Cuales?

Los elegís vos. Pueden ser tres dotes de superhéroes o uno de Hadas y Duendes. Te dejo mi celular así bajas la aplicación. El Hada de sus días quedo desvelada. Revisó: de los superhéroes nada de nada le interesa. Pero en los dones de Hadas y Duendes encontró lo mas maravilloso para este presente: Fabricar cerveza artesanal con malta pero adicionando hiervas y especies.
Wow ¡¡¡ un toque de magia propia y nunca mas faltara ni dinero ni amor.
Tiene el día para confirmar la opción por fabricar la cerveza y para pensar las variedades. Se llamará "HADA DE TUS DÍAS" la cerveza con una variedad de propiedades para cada día de la semana.


***



Viernes


El hada de sus días sabe que llegó viernes, no Viernes  ese único amigo de Robinson Crusoe, sino aquel día en el que se acumuló suficiente sudor para amasar el pan. El quinto día que confirma con un conteo en los dedos de su mano. Es viernes nomás, no fue ninguna maravilla mágica atravesar la semana.
Besa a las hadas pequeñas y emprende el vuelo.



***



Sábado


El hada de sus días sabe que no es lo mismo ser un hada que una princesa. Desde pequeña aprendió que nada le será brindado servido, en bandeja, bajo sus pies de una preestablecida realeza. Ella deberá producir la magia de sus días y sus noches. Y en el sábado descender, pisar firme con las plantas de los pies, usar con destreza el aceite Cocinero, baldear, colgar la ropa para que la agite el viento, despeinarse. Y cuando se pueda mirar al horizonte como al deseo mismo y ser mujer.



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Una noche



Decían los muy antiguos repitiendo algún saber popular que al compartir el amor con un hada en dos pestañeos se toca el cielo.

Abrazáme fuerte dice Ella.
Allá vamos dice él.



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El domingo.


Domingo es el día "D" en el que desembarcan las fuerzas del pasado. Su misión es destruir -en algún momento- los instantes felices, incluso los recuerdos placenteros pueden ser acribillados o rodeados.
Los desprevenidos ante cuestiones existenciales pueden sentir la mordida de un feroz animal en sus talones. Ocurrirán también rarezas, como los relojes que moverán al tiempo más lento o mucho más rápido.

El hada de sus días levitara apenas con sus pasos de aire. Cuidara sus talones como no supo Aquiles. Esconderá el tic tac de los relojes. Puede que practique un rato su arte de caminar sobre las aguas. Y más que nunca disfrutara lo humanamente posible del día.






Llegó Szczęście


Las hadas tienen a su vez sus hadas para los momentos especiales. Se las desea fuertemente, se las piensa y llegan.

Cuando el hada de sus días suponía que llegaría el hada de la nostalgia llegó Szczęście una de las Hadas que llegan desde Polonia.
Le pregunto si quería efectivamente para hoy lo que deseaba. Ella respondió que si, que claro que si.
Entonces Szczęście le concedió su especialidad: La felicidad.





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Cada día…


Para ir al mercado no hay magia posible ni Hada que valga. "A la carnicería hay que ir con plata"
El hada puede mover el limón o una cebolla desde aquel canasto a la mesada pero no puede bajar los precios.
Para enfrentar la carestía los laburantes deben hacer día por día una imposible magia.
Las mujeres que son más que hadas cuando ven una cebolla, una papa y deben imaginar una comida para cuatro o más comensales.

Y allí aparece un escalofrío. En las casas se teme cantar con la propia voz cargada de rabia "nanas de la cebolla".
Y a Serrat la voz le tiembla. Los huesos de Miguel Hernández se hacen polvo, el viento los riega por aquí y por allá.
Entonces el gigante invisible del capitalismo que solo se ve en lo que aplasta a su paso sigue su marcha.

Y cada cual lucha como puede. Como el Hada que sale con un changuito a la feria.





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Mediodía



Sucedió al mediodía en camino al río, con el calor húmedo, cuando desde un fresno -casi jugando a las escondidas- le hizo señas otra Hada, venía vestida de abuelita muy abrigada para este clima.
¿De donde venís le preguntó?
Haciendo funcionar el traductor universal para hadas y duendes.
De Polonia al límite con Ucrania, allá hace mucho frío,
Tengo nombre de hada benéfica la "Wróżka"
Soy abuela de Hadas o Hada de la nostalgia.

-Hace poco me visitó Szczescie, también polaca, ¿es casualidad?.

-Más o menos, a veces nos cruzamos. Sucede que la felicidad tiene que llevarse bien de la mano con la nostalgia.
El tiempo es distinto entre la felicidad y la nostalgia.
La felicidad se rige por el presente. En la nostalgia el tiempo es cercano y lejano a la vez, no se quiere perder lo perdido. La memoria lucha para volver a ver.

¿Podemos viajar en menos de 15 minutos? Tengo que volver a la oficina y con el reloj del trabajo no hay magia que pueda.

Puedo llevarte y traerte en mucho menos, pero con dos condiciones...

¿Cuales?

Que la nostalgia te lleve a una época feliz y que este ir y venir sea un secreto que no le cuentes a nadie mientras seas Hada de tus días y no Hada de otras Hadas.

-Dale vamos.

Fueron y volvieron en la luminosidad que plateaba al río.




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Ese día llovió todo el día y la noche.


Alguien dijo que la lluvia disuelve los tiempos. Más aun aquella lluvia mansa que parece haber llegado para quedarse siglos aunque el pronóstico diga que mañana a la mañana sale el sol.
Entonces la lluvia acerca con la imaginación los tiempos remotos. Esta lluvia cayó desde siempre aun antes que existieran paraguas, cuando se pintaban bisontes en las cuevas.

Llovía en Gladsheim cuando las hadas fueron liberadas al mundo para que convivan con los humanos y vivan la vida de cualquier mortal sin perder sus dones pero sin poder cambiar al mundo con ellos.

Cuentan algunas abuelas que salir sin paraguas a la lluvia les había traído una dicha imprevista. Un buen hombre que las espero con el paraguas para cruzar una calle y logró que siguieran así como en los cuentos por años o toda la vida bajo ese invisible paraguas que los estrechó en pareja.

El hada de sus días puede ver esto como una epifanía similar a la de un príncipe esplendido esperándola sobre su caballo blanco.

Aunque en los tiempos presentes es más probable encontrar en la esquina una gripe antes que al hombre con paraguas y vocación de protector.



*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com