viernes, 26 de julio de 2013

NADIE PUEDE COMPRAR ESA MARAVILLOSA MAÑANA...


Silencio de sol ausente. El hombre percibe con su nariz cerrada por el resfrío como se abre paso lentamente un aroma a sopa de vegetales. olor a hogar inunda el aire quieto de la habitación.

 

Él, ahora, puede respirar bien, bastante mejor que ayer a la noche. Se abren sus sentidos y el gusto a sopa le trae bien cerquita la voz de anoche, con su compañera cantando en la cocina…

 

“Who can buy this wonderfull morning?”

 

“Who can buy this morning to me?”

 

abajo de su voz de blanca negra alcanza a oír la percusión, un ritmo espontáneo que surge del cuchillo cortando sobre la tabla de madera.

 

Pedacitos y pedacitos que serán bien pronto aroma y alimento.

 

Recién en la mañana, con la cama bañada de sol, el hombre abre sus pulmones y los llena del aire a sopa, y también del sonido que bien evaporado y mezclado en los sabores vegetales flota en la habitación…

 

“Who can buy this wonderfull morning?”

 

“Who can buy this morning to me?”

 

Tiene razón la letra. Nadie puede comprarle esta maravillosa mañana, cuando su nariz recibió como un golpe desde el recuerdo: ese aroma y esa voz.