martes 11 de mayo de 2010

DERECHO

Sucedió hace un tiempo.

Hacia un calor demencial y había corte de luz.

Yo estaba de visita en el departamento donde viven mis hijos con su madre.

Un vecino abrió entonces la ventana y comenzó a gritar con toda su voz:

-Hijos de putaaaa... el aire acondicionado es un derecho humanooo¡¡¡





Pensé entonces por que derecho abriría la ventana, sacaría medio cuerpo afuera -como aquel vecino del edificio- y gritaría como un loco, hasta que llamarán a la policía o a los bomberos.

Pensé en uno. Sin desmerecer otros, socialmente más trascendentes.



Y dotarlo de sonrisas. Homenajearlo con besos soplados al viento. Y vivirlo como me sea dado vivirlo. Sonrojando mi rostro, traspirando las manos, teniendo palpitaciones. Emocionándome hasta el último poro.



Decidí que si voy a gritar con desesperación será por mi derecho humano a tener "un amor imposible"