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DE MISTER ED A MISTER BUSH...






Uno nunca deja de actualizar recuerdos imborrables, que a veces llevan la marca de algún padecimiento antiguo. Estoy delante del televisor, viendo en el noticiero a George W. Bush subiendo a un tanque Abrams en la fábrica de Ohio, para pronunciar desde allí un discurso.
Un operario con casco lo sostiene en su mano derecha y la postura simiesca inclinada por el ascenso genera una imagen del salto temporal desde el homínido ascendiendo al árbol para preservar su vida a este ascenso de un Jerarca del imperio a una máquina de dar muerte.
Escucho la voz de Bush con traducción simultanea: "No deben quedar dudas de que nuestra causa es justa"....., "estamos del lado de la libertad", ....."Hay una certeza: Saddam no amenaza más a Estados Unidos con las armas de destrucción masiva" .
Una puntada atraviesa mi oido derecho e inmediatamente quito el sonido y me quedo en silencio viendo a Bush moviendo los labios, gesticulando y señalando con su indice al foco de la camara y a cada uno de sus televidentes. Me pregunto, sin respuesta, como se pueden ver y oir estas cosas, como todas las dichas y vistas en esta "guerra" sin dañar para siempre la capacidad de ver y oir la realidad.

*

Es un ayer de blanco y negro, y el recuerdo empieza con un volcán en los oidos, soy muy pequeño y mi madre me ha colocado una toalla en la almohada, mi oido derecho no deja de supurar un lava amarilla, casi no puedo escuchar, el latido es un un bom, bom, bom que estalla la cabeza y lo único que puedo hacer es ver televisión de costado, con la oreja aplastada en la toalla.
Son los primeros tiempos del canal 2, cuando era un festival continuo de series. En esos días de enfermedad con casi 40º de fiebre nadie me iba a negar una hora más de tele, justo cuando ya empezaba el Llanero solitario, o Mister Ed.
Para un niño en ese estado cualquier absurdo era aceptable, y el misterio de como hacia Mister Ed. para mover los labios y la cabeza hablando con Wilbur era cuestión lejana y menor ante el dolor de oidos y el latido de la fiebre. Sea lo que sea lo que dijera Mr. Ed, en Latin o en español , yo no estaba en condiciones para dar un paso más adentro de la fantasía.
Hoy me pregunto que peso tiene la realidad sobre el cuerpo, cuanta necesidad tendría de no escuchar.
Solo ver de lejos. El cuerpo quieto, chorreando dolor, esperando la capacidad para oir más allá de las murallas del cuerpo, última trinchera.

Hoy, refugiado en el silencio, con cara de asombro infantil ante el mundo. siento la misma curiosidad por el truco de mover los labios, la misma pregunta por la construcción anterior a las palabras y su voz, sean estas dichas en un establo o por Mr. George , o Mr. Donald desde la sede de un imaginario poder global.
Alan Lane, se avergonzaba de ser la voz de un caballo, no quería figurar ni en las menciones de reparto. No es el caso de los obscenos escribas que dan conferencias y clases justificando las frases zoológicas que recitaran Bush y los suyos en el horario central de audiencia.
En sus palabras, pueda o quiera escucharlas uno, nunca saldremos de ser rehenes del terror, en una eterna infancia en la que nos preservan disparando misiles sobre una población indefensa.

Allí esta George W. , que no habla en latin y hoy no necesita embriagarse para llamar la atención y ser oido, no necesita el cartel del final del programa que diga "Mr. George como sí mismo". No se duda de la temible materialidad de sus palabras ni de su imagen, similar a la de cualquier ser humano que camina las calles en dos pies.

*

El niño Bush, ha nacido tres años antes que Mister Ed y me parece imaginarlo, montado en un caballo color te con leche parecido a él, sonriendo, en una edad humana, todavía.
Mr. Ed murió en 1968 y la noticia fue mantenida en secreto para continuar promocionando la serie con un caballo parecido. En esos años el futuro presidente norteamericano eludia ir a Vietnam, jugarse a sí mismo como aviador o soldado y quizá, torcer el curso de su destino.
En sus conversaciones, ambos temían a los espías, quizá ocultaban su obseción por el mal bajo la forma de esos extraños personajes prohijados por fuera de la pantalla en el cuerpo insondable del capitalismo. Estan lejos de soñar a Osama y Saddam aunque, en la política fundada en negocios e intervención ya son reales aliados.


*

Mister Ed, nació en California, en 1949. Lejos en el tiempo de aquella entrega de los Oscar - marzo del 2003- bajo la atenta tutela de la guardia nacional que protegía a candidatos e invitados de un posible ataque con armas químicas o biológicas que Saddam tenía preparadas y al acecho en buques fantasmas, equipados con escondidos misiles, muy cerca de las costas del Pacífico.


*

8 de abril del 2003. Conforme con el desarrollo del largometraje, un general de cinco estrellas confirma que "peleamos con un ejercito de cartón". Estamos viendo una segunda parte, esa remake de "La guerra que nunca existió" descripta por Baudrillard.
Por detrás de la escena mediática, mientras se negocia el fin de las hostilidades, hay que distraer a las camaras de la prensa mundial apostadas en Bagdad.
A las 11,55 el Tanque Abrams se detuvo en el puente, libre de obstaculos, la torreta del tanque se giro en dirección al hotel, elevo su cañon y espero dos minutos antes de disparar.
Matar periodistas como maniobra de distracción, todo vale . " la guerra es peligrosa" se excuso Victoria Clarke, sin ningúna emoción visible. "solo los periodistas -incrustados- dentro de las tropas aliadas tienen derecho a ser protegidos dijo el general Vincent Brook.


*

Ya no soy un niño, aunque quisiera a veces, (por un ratito al menos) negar el horror real producido por los actores del imperio. Poder verlos y escucharlos en la ajenidad de un caballo cuyos labios se mueven manejados por un anónimo titiritero.
Mientrás, esta otra película, protagonizada por Bush, Donald, y esos delgados hilos de nylon, no será nominada.
Preservará, quizá, su secreto.


-2003-

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